Taller Santa Vida: cocina y convive (a pesar de la pandemia)

La importancia de convivir con personas en la vida en general, es algo que tiene un relevancia trascendental en nuestras vidas. De acuerdo a Amy Cuddy, psicóloga social en la Harvard Business School, es parte de un proceso en el que conectas de una forma diferente con las gente que trabajas y que te lleva a ser más empático y a fortalecer los vínculos de esas relaciones personales que de pronto pueden ser muy frías y básicas. Taller Santa Vida, justo es un espacio en el que puedes conectar mejor con la gente, ya sean amigos, familiares o compañeros de trabajo.

Taller Santa Vida te ofrece múltiples opciones para poder construir nuevas relaciones o fortalecer las que ya son sólidas. De una de las mejores formas en las que puedes hacerlo: dentro de la cocina. Y es que de acuerdo a una encuesta realizada por The Happening en Instagram hace unos meses, un 67% de las respuestas confirmaron que la cocina es una forma de poder relacionarse mejor, ya sea que lo hagas con amigos, con tu pareja o en familia; la cocina es un espacio importante para construir y fortalecer.

Como parte de las actividades que realizamos como equipo, pudimos vivir la experiencia del Taller Santa Vida, que más allá de ser un experiencia de trabajo, se convirtió en una noche de plática, reflexión y disfrute que en los días de aislamiento y pandemia es más que importante.

Hace casi un lustro es que nació Taller Santa Vida, de la mano de Mabel y Sofía, quienes se apasionan por la cocina y por la sencillez de crear deliciosos platillos y compartirlos con miles de personas, como ha sido en sus diferentes cursos, experiencias y más. Parte de esa experiencia la complementa el chef Federico Ledda, quien también es maestro en los diferentes cursos que imparten de forma presencial. Pero Taller Santa Vida no solo es un espacio en el que podrás aprender a cocinar o realizar diferentes actividades en la cocina, también puedes ir a disfrutar de sus platillos al restaurante en la colonia Cuauhtémoc y Polanco.

En México tenemos un refrán muy popular que dicta lo siguiente: «El amor no entra por los ojos, es por el estómago». Y la realidad es que sí, muchos de los momentos más especiales que tenemos, están relacionados con un sabor, un aroma o un platillo. Qué mejor que ser parte de quienes crean esas opciones gastronómicas sin tener que ser un experto, porque al final, justo la practicidad y sencillez es lo que hace diferencia con Taller Santa Vida: aprenderlo de la forma más práctica, sin perder sabores, colores y olores en el proceso.

¿Qué es lo que puedes hacer en Taller Santa Vida?

Debido a la pandemia, el mundo se ha tenido que adaptar y eso mismo ha pasado con Santa Vida, que fortaleció su experiencia de envío de boxes (decorados muy cool, por cierto). También sigue manteniendo la opción de cursos y talleres presenciales (ahora solo se pueden 8 personas y antes era posible hasta 16). También puedes hacer cook and dine experiences en línea o presenciales.

Si lo que buscas es hacer una sorpresa o mejorar tus habilidades en la cocina, entonces puedes optar por comprar los talleres que te enseñarán paso a paso a crear diferentes platillos, desde roles de canela hasta ñoquis.

«La gente necesita entender qué es lo que pasa con los demás en su entorno, escucharlos y saber que también, como individuos, tienen preocupaciones, éxitos y novedades de compartir. Eso fortalece las relaciones personales que a raíz de la pandemia se vieron vulneradas», menciona Amy Cuddy. Eso fue lo que sucedió con nuestra experiencia con Taller Santa Vida. Un espacio de 2-3 horas en el que pudimos romper la rutina del aislamiento y encierro, nos divertimos conociendo un poco más de cada uno de los integrantes del equipo y disfrutando de una noche de pizza y pasta que, llevado de la mano del chef Federico, fueron horas en las que nos desconectamos totalmente de lo que pasaba en el mundo; Taller Santa Vida nos ayudó a crear nuestro propio mundo por unas horas.

Puede sonar muy romántico, pero desde que inicias la dinámica, tienes esa burbuja en la que dejas de lado los teléfonos, computadoras y distracciones, que te llevan poco a poco a involucrarte más en lo que haces en la cocina. Nosotros, por ejemplo, hicimos masa para pizza desde cero y, aunque es una de las masas más sencillas de lograr, Taller Santa Vida lo hace parecer más simple. Cuidan cada detalle, por ejemplo la entrega de los boxes se hace con etiquetas personalizadas, ingredientes separados y cuidados a la perfección, además de tener todas las medidas de higiene necesarias para cuidar de ti y de los tuyos.

La variedad es lo que ayuda a que puedas experimentar más de una sola experiencia, puedes comenzar con una sesión en pareja para consentirse en fin de semana o ser parte de un taller para aprender un nuevo platillo y sorprender a tus seres queridos. El límite lo pones tú y Taller Santa Vida te da los elementos para lograrlo. Inténtalo, puede ser una nueva actividad que la pandemia te dejó, ¿no crees?