Cómo hacer tu propio kombucha en casa

Se cree que el kombucha fue descubierto en el noreste de China o Manchuria alrededor de 1910. Luego llegó a Rusia y ganó popularidad en los años 50 y 60. A partir de ahí, se extendió por todo el mundo y solo en los últimos 20 años, más o menos, se ha disfrutado en América. Desde entonces, existen varias compañías embotelladoras que producen kombucha en masa, pero todas comienzan con el mismo proceso.

Para los que aún no tienen muy claro qué es el kombucha, esta es una bebida fermentada hecha a base de té y azúcar, usando un cultivo llamado SCOBY. El SCOBY es un acrónimo en inglés que significa “colonia simbiótica de bacterias y levaduras”. Es un cultivo similar a un hongo que fermenta en unas pocas semanas para obtener como resultado una bebida ligeramente efervescente y saludable que no se parece a nada que hayas probado antes.

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El té de arranque para tu kombucha suele ser una combinación de tés negros y verdes, aunque muchas ya están hechas de otros ingredientes. Luego, se agrega azúcar y un SCOBY para comenzar el proceso de fermentación. La madre Scoby flotará, se hundirá o girará de lado en el contenedor utilizado, así que tranquilo, es normal ver cosas marrones y fibrosas provenientes de la madre. Sin embargo, si detectas un olor a queso y podrido, ves insectos (como moscas de la fruta) o moho verde-negro, tíralo y comienza de nuevo.

A continuación, una sencilla receta que te enseñará cómo hacer tu primer kombucha en casa para gozar de sus beneficios:

Ingredientes:

– 3 litros de agua filtrada
– 8 bolsitas de té negro – té verde
– 1 taza de azúcar orgánica
– 1 SCOBY
– 1 taza de kombucha, usa el líquido que viene con tu SCOBY o busca kombucha natural y SIN pasteurizar
– 1 frasco grande de vidrio con boca ancha
– Trapos de cocina
– 1 liga grande

Instrucciones:

1. Calienta el agua y agrega las bolsitas de té. Deja reposar durante unos 5-10 minutos y retira las bolsas. Aleja del calor.
2. Agrega el azúcar y revuelve para disolver. Deja que el té se enfríe por completo.
3. Cuando el té endulzado esté frío, viértelo en el frasco de vidrio limpio.
4. Luego, agrega aproximadamente ½ taza de kombucha; usa el líquido que viene con su SCOBY o la kombucha cruda sin pasteurizar que hayas comprado en la tienda.
5. Con las manos limpias, coloca el SCOBY en el frasco.
6. Coloca una toalla de cocina o una doble capa de toalla de papel encima y asegúrala firmemente con una banda de goma. El chiste es que la kombucha pueda respirar, pero también debe mantener alejados a los insectos.
7. Coloca el frasco en un lugar oscuro y relativamente cálido. Una vez fijo, no muevas más el frasco.
8. Deja que la kombucha repose durante aproximadamente una semana. Para probarlo, introduce un popote en el líquido y coloca el dedo sobre la parte superior. Esto mantendrá una pequeña cantidad en el popote para que puedas probarla.
9. Si es muy dulce, déjalo un poco más. Debe ser ligeramente dulce, picante y ligeramente efervescente. Si sabe mal, comienza de nuevo. Podría tomar hasta dos semanas dependiendo de las condiciones de fermentación, pero no debe ser mucho más.