¿Qué significa el desapego? (y cómo practicarlo)

Desapego: Suena un poco intimidante, ¿no? La mayoría de las personas tienden a asociar esta frase con ser antipático, emocionalmente frío o insensible. Pero el verdadero desapego es todo lo contrario. Es lo que nos permite vivir en este mundo completa y plenamente, sin estar apegados a personas, cosas o pensamientos que crean sufrimiento. Como el Dalai Lama dijo: «El apego es el origen, la raíz del sufrimiento; por eso es la causa del sufrimiento».

Y no, no te preocupes, no tienes que vender todo lo que tienes ni convertirte en monje o monja para practicar el desapego. Se trata simplemente de entender la importancia vital de dejar ir. El desapego o, en otras palabras, la liberación del deseo se menciona y trabaja en muchas religiones, como el taoísmo, el hinduismo, el jainismo y la fe bahá’í, pero este concepto está más comúnmente relacionado con el budismo. Básicamente se trata de aprender a dejar de lado los pensamientos y emociones que crean sufrimiento. Aquí te damos algunas formas para practicarlo y poco a poco, dominarlo.

Una vez que podemos dejar de estar tan apegados a nuestros pensamientos, experimentamos un alivio tremendo, paz interior y una sensación de bienestar increíble. Entonces, ¿cómo dejamos ir nuestros pensamientos y emociones? Debemos aprender a observar y desenredarnos de nuestros pensamientos a través de prácticas como la conciencia plena, la meditación y el autoconocimiento. Cuando simplemente podemos permitir que la vida se desarrolle naturalmente sin apegarse a los resultados, creencias, sentimientos u opiniones, entonces experimentamos un verdadero desapego. Y fluimos. Vivir se vuelve fácil.

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Deja de buscar afuera

Cuando perseguimos la felicidad creyendo que alguien o algo fuera de nosotros mismos puede hacernos felices, sufrimos. La búsqueda de la felicidad es la mayor forma de apego que existe en la sociedad. Pero hay que dirigir la atención hacia adentro. Al principio puede ser extremadamente difícil, ya que hemos sido condicionados a encontrar «felicidad» en cosas materiales, logros, títulos y personas. Pero con la práctica, comenzarás a encontrar el centro de paz dentro de ti, conocido como tu alma. Reserva tiempo para estar tranquilo y quieto contigo mismo para sintonizar este espacio interior.

Pierde los «debería» y «tengo que»

¿Cómo es tu acercamiento a la vida? ¿Son las palabras «debería» y «debe» una gran parte de su vocabulario? Las expectativas (que son apegos mentales) siempre están acompañadas por una de estas dos palabras, por ejemplo, «Tengo que lograr esto o seré un fracaso», «Esto debería ser así». Presta atención al uso de estas dos palabras y cómo se reflejan en tu comportamiento. ¿Estás creyendo que algo «debería» suceder o alguien «debe» ser de cierta manera? Déjalo ir. No puedes cambiar a las personas. Deja que la vida fluya sin imponerle expectativas inútiles.

Practica el permitir

Permite que la vida sea como es. Permite tus pensamientos, tus emociones (buenos y malos). Permite que las cosas no salgan como esperabas. Permite que el momento sea como es y déjalo pasar. Al permitir que suceda la vida, dejas de resistir y el sufrimiento cesa. Al final, absolutamente nada es permanente, todas las cosas morirán tarde o temprano. Al recordar este hecho, comenzarás a vivir la vida lo más completamente posible.

Hazte amigo de lo incierto

Controlamos, planificamos obsesivamente e intentamos predecir cosas… por puro miedo. Pero el problema es que entre más resistimos la incertidumbre, más paranoicos, ansiosos y tensos nos volvemos. Cuando aprendemos a aceptar la incertidumbre y permitir que la vida se desarrolle como quiere, ya no experimentamos miedo, en cambio, nos sentimos tranquilos, curiosos y abiertos a todas las posibilidades. Dale una perspectiva juguetona y más relajada, nada está bajo nuestro control, es mejor vivir la vida dejándonos sorprender por los regalos que nos da.