¿Qué es la sabiduría interior? Te decimos cómo encontrarla

Hay cosas que simplemente sabemos. Las sabemos porque lo sabemos, así. Se siente, se queda con nosotros y cuando le ponemos atención, lo confirmamos. Eso es nuestra sabiduría interior. Y no se trata de nada intelectual, es mucho más profundo. Algunos se refieren a ella como «la voz pequeña y tranquila», «intuición», «corazonadas».

Es la verdad de lo que sabemos, lo que realmente sabemos, en el fondo. Un saber innato para todos, que puede guiarnos sin esfuerzo una vez que aprendamos a reconocerlo, escucharlo y confiar en él. El resultado puede ser una vida increíble. Pero es complicado, pues se mezcla con el ruido de nuestras mentes ocupadas, nuestros sentidos saturados, nuestras historias y los pensamientos, consejos y expectativas de los demás. ¿Cómo aprendemos a reconocerla?

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Para poder reconocer la sabiduría interior hay que preguntar cómo se siente. ¿Hay amor? ¿Ánimo? ¿Emoción? Puedes estar en presencia de tu guía interior, pidiéndole que se expanda hacia un territorio desconocido para ti y sientes miedo, que es natural. Pero fíjate dónde lo sientes, puede ser una sensación característica dentro del cuerpo (comúnmente en el pecho o el estómago). A veces es muy sutil, por lo que es importante que des espacio y silencio para reconocer esa sensación de «sí» o «no». O un movimiento sutil o un rechazo de la idea, objeto o persona.

Muchas veces, algo que alguien dice, o un pasaje de un libro, o la visión de algo resuena. Eso puede que te recuerde la idea, pregunta o solución que estabas buscando. La orientación interior siempre será positiva y a tu favor. Te protege, nunca te pedirá que hagas un sacrificio paralizante. Nunca llega como un «deber» o «tienes que», o con culpa o vergüenza. Si eso sientes, no es por ahí.

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Debemos entrenarnos a escuchar a este lugar de nosotros. Debemos callarnos y eliminar el caos y la distracción de nuestras mentes. Respirar y meditar son excelentes herramientas que pueden ayudar a crear espacio en nuestros cuerpos para que surja la sabiduría interior. Y entonces esto significa tener un cuerpo sano, bien alimentado, descansado y fuerte. Tomar una caminata o hacer ejercicio funciona muy bien al flujo emocional de la sabiduría interior. El movimiento nos saca de nuestra cabeza. Pide una respuesta. Hazte la pregunta a ti mismo o al Universo y haz silencio y espacio. Nota lo que sucede.