Momentos que nos recuerdan que sanar no es lineal

Si eres una persona que se encuentra en un momento de sanar y reencontrarse, ten por seguro que habrá momentos en los que sientas que todo va mal y no ha servido de nada el tratar de verle lo bueno pero claro que sí. Sirve mucho, estar bien no es lineal, requiere de caídas y subidas para que sea el equilibrio justo entre todo lo que vives cada día.

Tampoco es tirarse al suelo y esperar puras tragedias, tan solo parte de ver todo con una mentalidad diferente. Una que marque la diferencia y haga que puedas sentirte una mejor versión propia. Una que es capaz de aceptar los días malos y trasformarlos en aprendizaje y también valorar los días felices en los que te sientes pleno. Justo de eso parte el saber que hay momentos que demuestran que sanar no es lineal y aquí te los decimos.

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Hay días en los que sientes que todo va de maravilla y luego vuelve a doler, eso es vivir, tener la capacidad de sentir diferentes emociones a la vez. No es malo, todo parte de verlo con otros ojos para que no pese tanto. Así que deja que esos días simplemente fluyan y todo se vaya dando natural, sin forzar que sea perfecto. Al contrario, de lo imperfecto salen grandes momentos que seguro en algún momento entenderás.

Ahora que cuando se tratar de sanar, también vale la pena decir que requiere de mucho amor propio y tiempo para que se puedan curar todas las heridas. No significa que vas a olvidarlo pero sí a superarlo y soltarlo para que no siga siendo un pesar bajo tus hombros. Recuerda que no puedes elegir si te lastiman pero si a quien le das el poder de hacerlo.

Mientras sanas, sin importar el punto del proceso, recuerda todo lo que fuiste avanzando al paso del tiempo, nunca olvides eso. Por más complicado que sea, no estás donde comenzaste, ya vas mil pasos adelante y no puedes rendirte para comenzar de cero. Tu progreso lento o rápido pero es tuyo y de nadie más.

Ahora que cuando te sientas listo para avanzar, da las gracias por todo ese dolor y momentos complicados, sin ellos, no serías la persona de ahora. Es muy importante aprender a decirte cosas bonitas que te hagan sentir mejor. Valora todo eso bueno que tienes y todo lo valiente que fuiste para sanar, pese a las complicaciones o dificultades, aún así lo lograste. «Siempre hay una luz que te guía y siempre vuelve a salir el sol». Tenlo presente, de las caídas se aprende y se motiva para no repetirlas.