¿Por qué los géneros ya no importan en la música?

Disco Demolition Night fue un evento que sucedió en 1979 cuando más de 50 mil fanáticos del rock asistieron al estadio Comiskey Park en Chicago e hicieron explotar miles de álbumes pertenecientes al género disco.

El odio que algunos rockeros le tenían al disco por quitarle la corona como el más popular hizo que miles de personas se juntaran con el único propósito de quemar mercancía (que ya habían comprado) para demostrar su odio por él. Esto sucedió hace más de 40 años y aunque siempre han existido tensiones entre ciertos géneros, hoy este evento no se repetiría.

Y es que simplemente los géneros han dejado de importar. Antes la música se catalogaba para tener un mejor entendimiento de ella. Los estudios creaban un disco con una banda que tenía un sonido similar a otra banda, enviaban el álbum a las tiendas, que lo ponían por orden alfabético en el género correspondiente.

Al final, el consumidor llegaba a esa tienda, caminaba por los mismos pasillos, ignoraba al resto de los géneros y encontraba a otros como él, con el mismo estilo y los mismos gustos musicales. Todos ellos se maravillaban con el nuevo producto y lo incluían en su fonoteca personal. Un disco cambiaba vidas, unía a las personas en pequeños grupos y generaba una idea de comunidad atada por el sonido.

Hoy las cosas son distintas. Desde la llegada de Internet, las tiendas perdieron poder, la gente comenzó a buscar música en línea y los medios que recomendaban música perdieron fuerza ante los blogs en los que la «gente común» recomendaba, buscaba e idolatraba bandas muy específicas.

Con el paso del tiempo, estas tribus comenzaron a mutar, optando por la inclusión y la apertura, después de todo, Internet abrió el panorama para escuchar música de todo el mundo, así como para crearla. Pronto lo que dictaba una disquera no era suficiente, pues podía haber un adolescente creando música en su cuarto y sus canciones podían tener más valor que la de una banda en un estudio con 4 productores por canción.

Las fronteras desaparecieron, no sólo los fans comenzaron a escuchar música de todos los géneros, las bandas y los artistas también mezclaron los géneros en su música. Hoy es difícil catalogar a las bandas en rock, pop, soul, EDM y más. Hay quienes hablan del indie como un género, pero en un mundo como el de hoy, no pertenecer a las disqueras transnacionales te hace igual que el 99% de los artistas que viven en Internet.

Lorde es pop, pero es imposible verla como la descendiente directa de Britney Spears o Christina Aguilera, Bon Iver comenzó siendo catalogado como folk, pero nadie puede creer eso en esta época y Run the Jewels es una banda de hip-hop pero todo su sonido es bastante cercano a lo que hacían las mejores bandas de rock en su apogeo.

Los nuevos artistas están yendo mucho más lejos, cuando les preguntan qué genero tocan, de deslindan de una pregunta tan absoluta, saben que autodefinirse cierra todos los caminos que tienen por recorrer y los limita a uno. Antes ese era el sueño, hoy es la pesadilla.

Amar un género no está mal, muchos tienen un tipo de música que predomina en sus gustos musicales y aún quedan muchas bandas que buscan un sonido definido, pero hoy los géneros ya no importan porque la apertura nos ha permitido imaginar nuevos sonidos, y esos son los que realmente están cambiando la música.