Cada vez es más difícil mantener la calma. No porque seamos personas más neuróticas, sino porque las adversidades del día a día parecen ser cada vez más grandes. Piénsalo por un momento, incluso al tener una vida “tranquila”, el estrés del trabajo, la idea del calentamiento global siempre sobre nosotros, los problemas sociales y más son suficientes para llenarnos de ansiedad y estrés.
Por eso muchas cosas han servido para calmar el estrés. ¿Recuerdas esas pelotas contra la ansiedad que las escuelas y muchas empresas regalaban para promocionarse? Ahora existen jardines zen para tu cubículo, plastilina moldeable para adultos y libros para colorear mandalas como una escapatoria al caos externo.
Así como los libros para colorear, practicar caligrafía tiene efectos similares. Al escribir de manera estética, cuidando los trazos y realizando movimientos que requieren concentración, nuestro cerebro deja de pensar en otras cosas y poco a poco entra en un estado meditativo que lo hace olvidarse del ruido externo y sólo se enfoca en esa actividad.
Incluso se han realizado estudios. En Taiwan se reclutó a personas con altos índices de estrés. Un grupo siguió con su día a día, mientras que otro practicó caligrafía clásica china. Días después se midió el nivel de estrés en ambos grupos se demostró que el cambio en los que practicaron caligrafía era similar al de las personas que meditan. Su nivel de estrés disminuyó a partir de los cambios en su respiración, en el ritmo cardiaco y en el incremento en la temperatura corporal.
Una nueva manera de mejorar tu salud mental y además, de hacer cartas o regalos a las personas que más quieres. Intenta trabajar con tu caligrafía poco a poco, busca una pluma fuente que se adapte a ti, aprende a usarla y con simples tutoriales puedes comenzar a crear hermosas obras escritas que te ayudarán a relajarte después de un largo día de trabajo.
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