El hambre emocional podría afectar tu peso

¿Sabías que el hambre emocional puede causarte muchos problemas si no lo atiendes a tiempo? Pasar tiempo en casa puede sonar como una idea agradable para poder reconectar contigo mismo pero también luego de varios meses, puede sonar aterrador y provocarte ansiedad por estar tanto tiempo encerrado.

Aunque no lo parezca, el hambre emocional es uno de los problemas con mayor demanda en los últimos meses pese a todo lo que se vive en el mundo. El término va más allá que comer, se trata de comer sin hambre o algún motivo. Es solo comer por comer para tratar de llenar un vacío que llevas dentro de ti.

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Aunque todos estos factores parten desde que las personas son niños y comienzan a relacionar la comida con emociones. Por ejemplo, en un cumpleaños él comprar un pastel para festejar a alguien o el regalar chocolates como muestra de afecto. Las emociones van ligadas muchas veces de todo aquello que comes.

¿Por qué la ansiedad se relaciona con la comida?

El hambre emocional y la ansiedad suelen llegar cuando te sientes en situaciones de peligro o mucho estrés. Buscas un escape en el que puedas dejar de sentirme como una pequeña lata vacía por lo que recurres a comer en exceso.

Características

El primer factor para detectar el hambre emocional es notar las ganas de comer en todo momento sin tener hambre. Sentir culpa por lo que comiste y atormentarte por las consecuencias es otro factor que puede jugar en tu contra. También el querer consumir azúcar todo el tiempo. Si detectas que todos estos factores te persiguen constantemente deberías ir al doctor para comenzar un tratamiento a tiempo y ayudarte a mejorar antes de que se convierta en un hábito.

¿Se puede superar?

La respuesta es sí, muchos nutriólogos y psicólogos recomiendan que las personas con ansiedad alimenticia, den el primer paso aceptando que no están bien. Aceptarlo les permitirá poder entender que es un proceso para sanar. Se debe entender que la comida no es el enemigo ni mucho menos el problema. El cuerpo es maravilloso pero no lo debes llenar de cosas que solo perjudiquen la salud.

¿Hambre física o emocional?

Aprende a diferenciar entre el hambre física y la emocional. Cuando haces ejercicio o alguna actividad que requiera de mucho movimiento, es normal que el cuerpo busque alimento por toda la energía que quemaste. En cambio, cuando es emocional es solo cuando comes sin tener hambre y buscas satisfacer tus deseos de sentirte bien.

¿Cómo enfrentar el hambre emocional?

Está bien cuando logras darte un pequeño antojo pero cuando ya es recurrente ponle un alto. No es fácil en un inicio pero convierte en un hábito. Comienza poco a poco, si te da hambre cambia esos antojos por un snack saludable que al menos te aporte algo bueno. Poco a poco hasta que ya no se te haga pesado. Para poder enfrentar toda esa ansiedad puedes bailar o practicar algún deporte para que liberes todo ese estrés contenido y no sientas la necesidad de llenarte con comida. Otra alternativa es mantener tu mente ocupada, ya sea pintando, leyendo o haciendo algo que te haga feliz.

Ahora ya lo sabes, aunque parezca normal, no lo es. Es algo delicado que debe tratarse con un especialista así que si experimentas hambre emocional lo mejor es que te asesores para no dañar tu salud y poder llevar un vida saludable.