Te decimos la razón por la que no debes llamar a tu mascota por su nombre cuando lo regañas

Si eres dueño de algún perro o gato, seguro que muchas veces llamar a tu mascota por su nombre puede parecer un momento incómodo. Ya sea porque los asustas al llamarlos por su nombre de una forma muy ruda cuando se portan mal o porque no entienden porque «algo bueno» es usado en su contra. Esto puede generarles estrés o ansiedad por lo que debes aprender a tratarlos en cada momento diferente. Nada de gritos o reclamos que los hagan sentir atacados, tan solo se trata de ponerse un poco en su lugar y enseñarles de una manera que no la sientan agresiva.

Claro que tampoco va a festejarles todo aquello que hacen mal o esas travesuras cada que llegas a casa, simplemente parte de hacerlo amigable tanto para ti como para tu mascota al llamar a tu mascota por su nombre. Aunque no lo creas, hace toda la diferencia para que tengan una vida sana y feliz, algo que todos se merecen. Nada mejor que una vida de calidad.

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Tan solo piensa que al llamar a tu mascota por su nombre, es de gran importancia para ellos, tal vez porque sea una manera significativa escucharte decir su nombre. Es como cuando le hablas a algún amigo o familiar. Piensa con el tacto que lo dices. En el caso de los perros o gatos, utilizar su nombre  de forma agresiva puede llevar a que la mascota presente problemas de conducta y todo salga mal al tener un descontrol.

En el caso de las mascotas, se le tiene que decir su nombre exclusivamente en momentos buenos, deja que asocien su nombre a celebraciones cuando hace algo bien o cuando quieras estar con ellos. Ya que si por el contrario lo haces para regañarlo empezará a asociar su nombre con cosas negativas haciendo que pierda el interés de obedecerte cuando lo llames, al revés, lo verás correr cada vez que digas su nombre.

Toma en cuenta que existen muchas alternativas que puedes utilizar en su lugar para hacerle ver cuando algo no esta bien. Lo primero parte de hacer contacto visual y decirle palabras como «No lo hagas», «espera» o «alto». Ya encontrarás la palabra que se acomode mejor a su manera de convivir pero siempre hay formas de llevar los regaños de una manera amigable.

Evita confundir sus pensamientos al hablarle por su nombre en situaciones malas o que lo pongan en peligro, eso solo genera incertidumbre en su ser. En lugar de eso, premia sus buenas acciones pasando tiempo juntos, regalándole alguna galleta o incluso festejando lo que hace bien, siempre recordando su nombre. Al separar lo bueno y lo malo, harás que se pueda llevar a cabo un punto medio donde no necesiten pelear porque te ignora o desobedece ya que solo lo hace como una forma de protegerse.