Cuando el calor pega en la CDMX, no hay iced latte ni refresco que compita con una buena agua fresca. Son simples, pero cuando están bien hechas se convierten en algo increíble. Aquí van tres recetas que solucionan cualquier tarde de calor.
Agua de sandía con hierbabuena
Refrescante, ligera y con ese twist herbal que la hace sentir más especial que la clásica.
Ingredientes:
- 4 tazas de sandía sin semillas
- 1 litro de agua fría
- Jugo de 1 limón
- 6-8 hojas de hierbabuena
- Miel o azúcar al gusto
- Hielo
Preparación:
Licúa la sandía con el agua y el jugo de limón. Cuela si quieres una textura más limpia. Agrega la hierbabuena ligeramente machacada para que suelte aroma y endulza al gusto. Sirve con mucho hielo.

Agua de pepino con limón y jengibre
La más refrescante de las tres. Perfecta para cuando necesitas algo que de verdad te baje la temperatura.
Ingredientes:
- 2 pepinos pelados y en trozos
- 1 litro de agua fría
- Jugo de 2 limones
- 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
- Miel o azúcar al gusto
- Hielo
Preparación:
Licúa el pepino con el agua, el jugo de limón y el jengibre. Cuela para una textura más ligera y ajusta el dulzor. El jengibre le da un toque ligeramente picante que la hace mucho más interesante.

Agua de piña con albahaca
Dulce, ácida y aromática. Una combinación que se siente más sofisticada sin dejar de ser fácil.
Ingredientes:
- 3 tazas de piña natural en cubos
- 1 litro de agua fría
- 5-6 hojas de albahaca
- Jugo de 1 limón
- Azúcar al gusto
- Hielo
Preparación:
Licúa la piña con el agua y el jugo de limón. Cuela si lo prefieres y agrega la albahaca picada o ligeramente machacada. Endulza al gusto y deja reposar unos minutos para que la albahaca infusione.

Al final, las aguas frescas son eso: una base sencilla que puedes ajustar según lo que tengas en casa o lo que se te antoje. Pero cuando das con la combinación correcta, se vuelve la solución a cualquier problema.

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