Por qué la inteligencia emocional es clave para el éxito

La definición de inteligencia emocional es «la capacidad de manejar las propias emociones y percibir los sentimientos de los demás». Vivimos en una cultura que le da un gran valor a una inteligencia intelectual, pero somos humanos, y poco a poco está saliendo a la luz la enorme importancia de la inteligencia emocional (IE) para el éxito no solo en el área personal, sino también profesional.

Daniel Goleman, es un autor y especialista en investigación líder en IE, descubrió que IE es tan importante para el éxito profesional como el IQ. Goleman descubrió que el 67% de todas las habilidades asociadas con el éxito profesional están relacionadas con la IE. Los líderes efectivos deben tener una alta inteligencia emocional para motivar, inspirar y ganar la confianza de sus equipos y percibir cualquier posible fricción o problemas antes de que se vuelvan problemáticos.

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Cuando desarrollamos la capacidad de percibir con precisión las emociones propias y ajenas; de comprender las señales que envían y para manejarlas. No necesariamente se trata de cualidades como optimismo, iniciativa o confianza en sí mismo (ni de ser el psicólogo del equipo de trabajo). Pero comprender las emociones es una parte fundamental del éxito en el lugar de trabajo, ya sea que trabajes en un equipo de ventas, administres un gran equipo de trabajo o diseñas software.

La compatibilidad con tu equipo definirá la capacidad de dirigir a las personas hacia un objetivo común. Existen ciertas medidas que al trabajarlas, te harán una mucho mejor persona y profesional.

Empatía

Considerada como la capacidad humana de ponerse en el lugar de otra persona, la empatía es un rasgo clave de las personas emocionalmente inteligentes porque demuestra la capacidad de comprender cómo sus acciones afectan a los demás y cómo se sienten los demás cuando abordan una tarea o situación.

Autoevaluación

La capacidad de autoevaluación es reconocer cómo tu estado de ánimo, acciones y tono afectan a los demás y cómo tus preferencias o creencias personales alteran su forma de pensar o actuar.

Disciplina

Este es esencialmente el componente de «acción» de la autoevaluación. Se trata de reconocer tu potencial para reaccionar y usar la disciplina para moderar, alterar o suprimir tu reacción a algo. Desde mantener la calma en situaciones estresantes hasta cambiar tu primera reacción en una situación para adaptarse mejor a la meta final, la disciplina te coloca en una posición para trabajar bien y trabajar duro sin dejar que las emociones se apoderen de ti.

Gestión de relaciones

La culminación de todas estas habilidades es la gestión de relaciones. Es decir, usar tu lectura de situaciones e intuición sobre la interacción humana para crear equipos exitosos, brindar un estímulo exitoso y cultivar continuamente relaciones saludables con consistencia e intencionalidad.