¿Eres fan de los postres? Tienes que ir a esta cena maridaje

Tal vez el sueño de cualquier amante de los postres es una cena que sólo consista en ellos. Nada de entradas, nada de platos fuertes, sólo postre tras postre durante toda la noche. Yo formo parte de ese club, así que cuando Amaoto me invitó a su cena, obvio dije que sí, sin pensarlo dos veces. 

La propuesta de Amaoto

Amaoto empezó como una barra de postres, pero ahora hacen pop-ups en distintos lugares de la ciudad con una propuesta que suena casi demasiado buena para ser verdad: una cena maridaje de ocho tiempos donde, obvio, los postres son los protagonistas. Pero no creas que todos son iguales o que sólo vas a comer pastelitos toda la noche. Cada tiempo tiene diferentes texturas, sabores y propuestas, jugando constantemente con esa línea entre lo dulce y lo salado de formas inesperadas.

El primero fue un pan de masa madre acompañado de una mantequilla de cebolla caramelizada, y definitivamente mi favorito. Ese contraste entre el pan recién horneado, tibio y esponjoso, con la mantequilla dulce y profunda de cebolla caramelizada, fue perfecto. Podrías comerlo como primer tiempo de una cena normal y funcionaría, pero aquí es solo el inicio de un viaje completamente dedicado a los postres.

Otro que me sorprendió mucho fue un sorbete de maíz. Estaba delicioso y era algo que nunca había probado antes. No era dulce ni salado, estaba en ese punto intermedio donde el sabor del maíz destacaba de la mejor manera. Es refrescante, ligero, y te hace cuestionar por qué no hay más postres de maíz en el mundo.

El último tiempo también fue increíble: una tostada de queso de cabra y calabaza. Sí, leíste bien, una tostada como postre. Y funcionó perfectamente. La calabaza caramelizada, el queso de cabra cremoso pero no abrumador, y la tostada crujiente creaban un equilibrio que cerraba la cena de forma inesperada pero totalmente satisfactoria.

Lo que más me sorprendió de toda la experiencia es que cada tiempo tiene propuestas completamente diferentes. Nunca te empalaga, nunca sientes que estás comiendo “demasiado dulce”, porque todo está en ese punto perfecto entre salado y dulce donde cada bocado te deja con ganas del siguiente.

Mi única recomendación

Si decides ir, ve con paciencia. Todo lo hacen al momento, lo cual es increíble porque significa que cada postre llega fresco, recién terminado, con texturas y temperaturas exactas. Pero eso también significa que vas a esperar un poco entre cada tiempo. No es una cena rápida, es una experiencia pensada para disfrutarse con calma. Trae buena compañía, relájate, y déjate llevar por el ritmo de la noche.

Si eres fan de los postres, esta cena maridaje de Amaoto es obligatoria. No es solo comer postre tras postre, es entender cómo los postres pueden ser sofisticados, sorprendentes, y completamente diferentes entre sí. Mantente atento a sus redes sociales para saber cuándo y dónde será su próximo pop-up, porque los cupos se van rápido. Y con razón.