Elora, el restaurante del Hotel Volga que tienes que descubrir

La colonia Cuauhtémoc está llena de lugares que vale la pena descubrir y Elora definitivamente es uno de ellos. Ubicado dentro del Hotel Volga, un espacio que ha llamado la atención por su propuesta de diseño contemporáneo y su arquitectura de concreto. Y este restaurante comparte la misma esencia del proyecto, espacios pensados, materiales naturales y una atmósfera donde el diseño es tan importante como la experiencia.

Por qué te urge visitar Elora

El restaurante está inspirado en la idea de un cenote. Muros de piedra, mucha vegetación y una entrada de luz natural que cae desde el centro del hotel. Es un lugar que se siente amplio, pero al mismo tiempo muy acogedor. Un espacio dónde la sobremesa es obligatoria. 

La experiencia empezó con un par de mocktails que me sorprendieron muchísimo. Eran frescos, ligeros y muy bien balanceados. Después llegó el pan de centeno con mantequilla, un clásico que aquí hacen increíble sobre todo por su mantequilla hecha en casa.

Uno de mis platillos favoritos fue la ensalada César. Además de verse espectacular, tenía unos crutones con chile guajillo que le daban un toque picante. Algo que nunca imagine quedaba bien con una ensalada. Lo que me gustó mucho de Elora fue el cuidado que ponen en la presentación. Cada plato llega a la mesa con una estética impecable, de esos que quieres tomarles foto antes de probarlos.

Como plato fuerte probamos el pollo acompañado de un puré de edamame. La combinación puede sonar poco común, pero funciona increíble. Para terminar, probamos dos postres que fueron el cierre perfecto, un tiramisú con una textura muy ligera y un flan de queso que tienes que pedir para compartir.

Y si después de cenar todavía te quedan ganas de alargar la noche, explora el resto del Hotel Volga. Sobre todo Minos Soundroom, un Hi-Fi Sound Room perfecto para pasar una noche entre buena música, coctelería y una propuesta gastronómica igual de rica que el restaurante. 

Yo, definitivamente, regresaría. No solo por el espacio, sino porque me quedé con ganas de probar más cosas del menú.