Cada mañana, en la icónica esquina de Adolfo Prieto 1364-B, de la Colonia del Valle de la Ciudad de México, se abre un ritual que podría describirse como un “desayuno con mayúsculas”: el de la Fonda Margarita. Un lugar que, sin pretensiones, se ha convertido en el spot mejor rankeado para desayunar chilaquiles en la colonia, gracias a su mezcla de sabor casero, historia viva y presencia casi mítica en la escena chilanga.
Desde sus mesas comunales, junto a personas que se saben de memoria ese guiso o que lo descubren por primera vez, se comparte algo más que un platillo: una experiencia. Y para quienes buscamos un desayuno con sabor a casa, cálido, potente y tradicional, Fonda Margarita cumple con todas las letras.

Los desayunos legendarios de Fonda Margarita
La Fonda Margarita no nació ayer: su historia empezó en 1948, cuando doña Margarita Lugo de Castillo creó el espacio que hoy conocemos. Ella encendía a primera hora el brasero, apilaba cazuelas de barro, tortillas, manteca, salsas y olores que despertaban a la colonia entera.
El diseño del lugar —mesas de acero, bancos largos, atención sencilla— parece salido de otra época, y es precisamente esa autenticidad la que enamora. Y sí: el menú, en su mayoría, se cocina en cazuelas de barro y sobre carbón. Esa técnica, ese sabor ligeramente ahumado en los guisos (y sí, también los chilaquiles), marca la diferencia.
¿Por qué los chilaquiles aquí son imperdibles?
Hablemos de los protagonistas: los chilaquiles. Como sabrás, en México los chilaquiles son un clásico desayuno preparado con totopos bañados en salsa verde o roja, generalmente adornados con crema, queso, cebolla, a veces pollo o huevo.
En Fonda Margarita, este platillo conserva su alma casera: imagina los totopos frescos, la salsa generosa. Según reseñas especializadas, es precisamente ese estilo lo que los hace “hechos como los guisos de la abuela”. Una crítica lo resume así: “Los chilaquiles estaban sabrosos… tuvimos un delicioso desayuno mexicano”. ¿Se puede pedir algo más para la mañana? Sí: llegar temprano y con ganas, porque el lugar se llena rápido.
Qué pedir:
- Un plato de chilaquiles (rojos o verdes) y si te animas con chorizo o carne extra, mucho mejor.
- Frijoles refritos con huevo, para completar la sensación de desayuno auténtico.
- Café de olla o jugo de naranja para redondear la experiencia.
Horario y llegada: la fonda abre muy temprano: los primeros comensales se presentan alrededor de las 5:30-6:00 a.m. Te conviene llegar entre las 6 y 8 a.m. para sentarte sin espera. ¡A disfrutar!

Debe estar conectado para enviar un comentario.