El Valle de Guadalupe tiene más de cien bodegas repartidas entre cerros, olivos y viñedos, y eso, lejos de ser un problema, puede volverse abrumador en el momento en que intentas planear una visita. ¿Por dónde empezar? ¿Qué cata vale la pena? Por eso, decidimos armar esta lista con los spots que más nos gustan y por los que te recomendamos empezar.
Las mejores catas de vino en Valle de Guadalupe
Viñas de Garza
Viñas de Garza es una bodega boutique 100% familiar donde los dueños te reciben y explican todo el proceso de producción. El ambiente es más relajado y menos turístico, ideal para quienes quieren alejarse de las bodegas más concurridas y disfrutar de una experiencia más auténtica. Las degustaciones premium incluyen visita a la cava y a los viñedos, atendidas por los propios miembros de la familia.


Monte Xanic
Monte Xanic es una de las vinícolas más prestigiosas y reconocidas en México. Fundada en 1987, cuenta con más de 100 hectáreas de viñedos y produce una amplia variedad de vinos, desde blancos secos y dulces hasta tintos robustos y complejos. La vinícola ha sido galardonada en numerosas ocasiones por su excelencia, incluyendo premios en el Concurso Internacional de Vinos de Bruselas. Su experiencia estrella de fin de semana es un recorrido en carreta por los viñedos con tres degustaciones de vino y una copa adicional al finalizar en el icónico Lago MX, acompañada de una tabla de quesos locales.

Concierto Enológico
Concierto Enológico es una vinícola fundada en 2013 que combina música y enología para crear una experiencia inmersiva única. Cada vino se presenta junto con una pieza musical específica para realzar los aromas y sabores durante la degustación, en un recorrido guiado por toda la vinícola. Su experiencia más popular es el Laboratorio Enológico: diseñas tu propia mezcla a partir de tres variedades diferentes, identificas sus características organolépticas, la embotellas, le pones nombre y te la llevas como recuerdo.

Casa de Piedra
Fundada en 1997 por el reconocido enólogo Hugo D’Acosta, Casa de Piedra es una vinícola emblemática y pionera en el Valle de Guadalupe. Desde sus inicios, esta bodega ha buscado producir vinos que reflejen fielmente su origen, resaltando los elementos únicos del terruño donde se cultivan las uvas. Además, cuenta con el restaurante Conchas de Piedra, en colaboración con el chef Drew Deckman, que ofrece mariscos y ostiones frescos ideales para maridar con sus espumosos.


El Cielo
El Cielo es el Valle en su versión más completa. Empieza en carreta por los viñedos, termina en una cava subterránea con sommelier y cinco etiquetas en la copa. Si quieres extender el plan, el resort boutique de estilo toscano-californiano tiene villas con terraza y vistas directas a los viñedos. Uno de los favoritos y más completos.


Aborigen
Aborigen fue fundada por Lucas D’Acosta, hijo del legendario enólogo Hugo D’Acosta, y representa la parte experimental, divertida y libre en la búsqueda enológica de la familia. Los vinos van de fermentaciones tradicionales hasta naturales, pero en todos los casos son limpios, sin los defectos comúnmente asociados a vinos de mínima intervención. La Bodega Aborigen forma parte de un proyecto de rescate de viñedos de Baja California cuyo proceso lleva a cabo acciones de responsabilidad ambiental como la explotación sustentable del recurso, manejo de la producción bajo prácticas orgánicas y fomento de la variabilidad biológica.


El Valle no se agota en una visita y eso es exactamente el punto. Cada bodega tiene su propio ritmo, su propia historia y su propia razón de ser. Pero si algo tienen en común todas las de esta lista, es que ninguna te va a decepcionar.

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