Hay días que simplemente piden sopa de cebolla, con el pan empapado y ese queso gratinado que se estira sin prisa (y parece que tiene algo casi terapéutico).
En CDMX, esta sopa tiene fans muy serios — y estos lugares sirven de nuestra favoritas.

Fun fact: la clásica soupe à l’oignon nació en París como un plato humilde de mercado, hecho con cebollas baratas y pan duro… y terminó convertida en uno de los íconos más celebrados de la cocina francesa. Porque sí, a veces lo simple es lo más poderoso.
8 spots en CDMX para pedir sopa de cebolla
Havre 77
Del chef Lalo García (Máximo y Lalo!), Havre 77 —en una casona antigua en la Juárez— tiene ese aire de bistró parisino íntimo donde todo gira alrededor del producto. Su sopa de cebolla es profunda, perfectamente equilibrada y coronada con un gratinado que simplemente no falla (tiene un sabor fuerte a pimienta).
Si amas el queso, el pro tip es combinarla con la famosa hamburguesa — sí, la bañas en la sopa — y es una experiencia casi religiosa.
Más allá de la sopa, otros favoritos son los ostiones, los escargots y el pollo, todo ejecutado con técnica y sin pretensión. Es ideal para una cena en pareja o una salida foodie donde quieres comer muy bien sin tanto ruido. Eso sí, el espacio es pequeño, puede llenarse rápido y la cuenta no es ligera, pero la experiencia lo compensa.
Au Pied de Cochon
Perfecto para cuando quieres algo clásico sin margen de error. Aquí vienes a lo seguro y su sopa de cebolla es prácticamente legendaria en la CDMX, servida con un gratinado generoso que mezcla varios quesos y que llega humeante, lista para romperse con la cuchara. Es intensa, abundante y totalmente fiel al estilo tradicional francés.
Puntos extras a este spot de siempre que está abierto 24/7, con ese aire de brasserie elegante que funciona igual para una cena formal que para un antojo de madrugada. Además de la sopa, recomendamos la pata de cerdo, el confit de pato y la barra de mariscos.
L’enfant
Apenas abrió en febrero de este año y ya ha generando conversación. L’enfant apuesta por una cocina francesa más artesanal y cuidada. Su sopa de cebolla se volvió muy popular, se siente distinta: tiene capas de sabor que solo se logran con tiempo y paciencia, y una profundidad que la vuelve reconfortante pero también refinada.
El espacio acompaña bien la experiencia: íntimo, cosy y perfecto para una comida sin prisas. Aquí vale la pena explorar más del menú, porque hay una clara intención detrás de cada plato. Es ideal para quienes buscan descubrir algo nuevo en la ciudad, con ese toque de “antes de que se vuelva imposible de reservar”.
Feral
El spot para un plan de ostiones y martinis… y sí, una buena sopa de cebolla.
El menú de Feral es una mezcla: influencias francesas, mexicanas y asiáticas que conviven en platos como tostadas de salmón o mejillones con guiños inesperados. Con vista al Parque México y un ambiente relajado pero bien cuidado, es un hotspot perfecto para comidas largas con amigos o citas casuales. Aunque algunas reseñas mencionan altibajos en platos fuertes, la experiencia general sigue siendo muy atractiva.
Casa Ó
El lugar al que siempre puedes regresar sabiendo que todo va a estar bien. Su sopa de cebolla es clásica, equilibrada y reconfortante, sin giros ni experimentos, pero con una ejecución sólida.
Casa Ó, ya sabes: tanto para una comida de negocios como para una reunión tranquila. El menú, que combina influencias europeas con toques mexicanos, ofrece opciones para todos los gustos, desde desayunos hasta platos más elaborados. Puede haber espera en hora pico y los precios son elevados, pero el servicio y la consistencia lo sostienen como favorito confiable.
Ivoire
Con vista al Parque Lincoln, Ivoire es ese restaurante francés que funciona perfecto para una comida larga. Su sopa de cebolla se apega a la tradición: cebolla bien caramelizada, fondo profundo con vino tinto y un gratinado generoso de Gruyère que aporta textura y carácter.
El servicio es cercano y atento, y la carta mantiene una línea clásica bien ejecutada. Nos gusta para comidas donde quieres un poco más de calma y contexto. Como suele pasar en Polanco, conviene reservar y prepararse para una cuenta elevada.
Eloise
Todo se siente pulido. Su sopa de cebolla no es la excepción: intensa, bien balanceada y con un gratinado que hace honor al clásico. Con frecuencia aparece en listas de las mejores de la ciudad, y no es casualidad.
¿El restaurante? Cocina francesa contemporánea con guiños locales, en un ambiente que funciona perfecto para cenas especiales. Además de la sopa, destacan platos como el magret de pato o el short rib, junto con postres que cierran fuerte (la torrija caramelizada es un must). Es un lugar para ocasiones especiales, con servicio destacado y una experiencia que, aunque más formal, se disfruta de principio a fin.

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