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10 cosas que no sabías sobre el Museo de Antropología e Historia

El Museo de Antropología e Historia es probablemente el más importante de México y uno de los más importantes en Latinoamérica. Este espacio alberga el legado indígena de nuestro país, cualquiera que lo visite podrá comprender cómo es un símbolo de nuestra identidad y aprender sobre nuestras raíces culturales.

Con poco más de medio siglo de haberse edificado, el Museo de Antropología e Historia es el museo más visitado en nuestro país. Se trata de una visita obligada para todo mexicano y extranjero para conocer la evidencia arqueológica, histórica y cultural de nuestro origen. A continuación una lista de datos que probablemente aún no conocías sobre este recinto.

Se inauguró un 17 de septiembre, en 1964.

Con la misión de investigar, conservar, exhibir y difundir las colecciones arqueológicas y etnográficas más importantes del país.

Fue diseñado y construido por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. 

Tiene un diseño innovador que respeta detalles tradicionales, la casa en forma de herradura con un gran patio central y fuente fue construida sobre una superficie de 70,000 m2. Tomó solo 19 meses terminar el inmueble.

Es el museo más grande de todo México.

Son 30,000 m2 de salas de exposición, divididas en 22 permanentes y dos más de exposiciones temporales. Las salas originales en que se organizó todo el material del museo fueron: Orientación, Antropología, Mesoamérica, 11 salas arqueológicas y 8 salas de etnografía.

Su primer sede fue en la calle de Moneda.

Durante el gobierno de Maximiliano, guardaban los tesoros arqueológicos en un antiguo palacio de la calle de Moneda en el Centro Histórico de la ciudad. En ese momento se constituyó como el Museo Nacional de México.

El patio central está inspirado en el Cuadrángulo de las Monjas, en Uxmal.

Retoma el concepto arquitectónico maya, delimitado por edificios. El MNA está pensado para recorrerse de forma lineal o solo a las salas de más interés según cada visitante.

El famoso paraguas es una de las «cubiertas colgantes» más grandes del mundo.

Cubre un área total de 4,467.5 m2. Este elemento arquitectónico enfatiza el respeto por el entorno natural mediante una caída libre de agua. La columna está revestida en bronce con un relieve escultórico hecho por los hermanos Chávez Morado. 

Algunas de sus piezas más importantes son:

La piedra del sol o calendario azteca, la Coatlicue, el monolito de Tláloc, una escultura mesoamericana Chac Mool, la máscara mortuaria de Pakal, una cabeza olmeca y el Teocalli, la representación más antigua del Escudo Nacional, entre otros.

Los muros del recinto también tienen historia.

Destacados artistas mexicanos intervinieron los muros, con el objetivo de ampliar el concepto curatorial de las salas por medio de obras plásticas con valor didáctico y estético. Los versos grabados en el inicio de cada sala, fueron seleccionados por el historiador Miguel León Portilla como representación de la cosmovisión indígena.

Parte del museo fue robado en 1985.

El mayor robo de piezas arqueológicas en nuestro país tuvo lugar durante la Nochebuena de 1985. Se llevaron 140 piezas de las salas Maya, Oaxaca y Mexica. Luego de 4 años de investigación, lograron recuperarlas.

Algunas piezas no son originales

Desde el robo, reemplazaron algunas de las piezas por réplicas como una medida de seguridad. El verdadero tesoro del MNA se encuentra en el sótano donde se resguardan más de 120 mil piezas.

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