Cosas por las que no debes sentirte culpable ¡Está bien poner límites!

Conforme vamos creciendo se van haciendo muchas ideas en nuestra cabeza sobre lo que es correcto e incorrecto. Desde lo que aprendemos en casa, escuela, amigos o lo que la sociedad nos va dictando como algo que repercute en la persona que somos. Esas pequeñas ideas, nos van haciendo que borremos la imagen de quienes somos realmente. Terminamos por caer en lo que otros quieren en lugar de lo que nosotros queremos. Lamentablemente esto es un error común que todos hemos pasado más de una vez y no significa que tengas que sentirte culpable.

Todo parte de nuestro interior, la fortaleza emocional que tenemos también juega un papel importante. Por más que quieras no caer en «sentirte culpable» por lo que otros dicen o quieren. Es inevitable caer cuando se trata de las personas que queremos. Es una responsabilidad ir de la mano con nuestras emociones cada día y buscar la forma de sentirnos bien con eso. Cada elección que tomamos nos va definiendo como persona así que es una tarea larga ir en busca de una deconstrucción que nos haga ser mejores personas.

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Partiendo de lo más básico como aprender a decir que no. Seguramente muchas veces por miedo no te atreves a negar algo a un amigo o conocido. Sabiendo que esa elección no te hace feliz. Piensa que las personas que te quieren son las mismas que te van a aceptar con lo bueno y lo malo. Sin cambiar nada de ti, tal cual eres. No tienes la necesidad de pasar por «se van a enojar» o «soy una mala persona por no aceptar».

Sentirte culpable es de las peores emociones que puedes experimentar porque no estás siendo una persona honesta contigo. Solamente estas queriendo quedar bien con los demás y a la larga eso trae consecuencias. Necesitas expresar tu punto de vista siempre, no tienes que ceder a las palabras de otro. Dale importancia a tus palabras y puede que el diálogo ayude a un punto intermedio que favorezca ambas partes siempre y cuando lo decidas de esa manera.

Otra de las cosas por las que no tienes que sentir culpa es dar por terminada una relación. Ya sea laboral, de pareja o hasta una amistad. Bien dicen que si ya no te aporta algo, es momento de cerrar ése ciclo y continuar. Muchas veces nos quedamos estancados con personas que lejos de llenarnos de buena vibra, solo nos roba energía. Agradece los buenos momentos y continua con tu vida. Ver primero por ti, no te hace mala persona. Al contrario, no puedes dar tu 100% con nadie si estás mal contigo mismo.

Recuerda que poner límites es una gran prueba de amor propio, ya sea un abuso físico o mental, sigue siendo un abuso. No permitas que nada ni nadie se sobrepase contigo. Puedes ser una buena persona pero hay cosas que no tienes que permitir NUNCA por más cariño o confianza que creas que existe. Hasta puede sonar como algo sin sentido pero tomar distancia de algún amigo o alguien cuando vas al super para elegir tu seguridad ante una pandemia, no debería causar disgusto de la otra persona. Hay veces que tienes que sacar toda esa fuerza interior y poner los límites a tiempo.

Seguro más de una vez te sentiste culpable por comer tu postre favorito o por lo que otros dicen de ti al consentirte con tu comida favorita. No tienes que darle explicación a nadie de tus actitudes, no se trata de que te descuides y comas cosas que no te ayudan solo por comer o ansiedad. Lo que sí es válido es darte un apapacho a veces y no sentir culpa. La vida se va volando y lo que menos necesitas es ser tu propio enemigo y limitarte de las cosas que te gustan. Está bien si te consientes y te hace feliz con ese platillo que tanto te gusta.

Recuerda que el sentir culpa no deja nada bueno. Se convierte en un hábito que no vas a controlar entre más pase tiempo. Sé fiel a tus creencias y confía en la persona que eres. Todo lo que te hace sentir mal simplemente no queda. No cargues en tu espalda u hombros esa carga emocional que te deje estancada o estancado en medio de la nada. Alza la voz y lucha por no callar cuando no debes. Busca sentirte libre y con mucho poder para afrontar cualquier circunstancia por pequeña que sea. La culpa lastima pero la valentía empodera al alma.