Desde que era niña y preparaba postres para su papá, Celina entendió que cocinar también era una forma de amar. Hoy, esa misma sensibilidad la lleva a construir una comunidad donde la autenticidad, los errores y los procesos lentos tienen un lugar. En esta plática, nos abre su historia, su cocina y su forma de ver la vida.
El universo de Celina Garza…

¿De dónde nace tu amor por la cocina y sobre todo, en qué momento te diste cuenta de que era algo que querías compartir con los demás?
Mi amor por la cocina sin duda nace en mi infancia. Tenía a penas 4 años cuando empecé a inventar postres para llevarle a mi papá y desde entonces comencé a ver como sinónimos el cocinar y el amar, a usar la cocina como mi lenguaje del amor.
Tu contenido tiene algo muy especial: se siente cercano, sin pretensiones. ¿Cómo logras mantener esa autenticidad en cada receta?
Creo que las redes sociales son un medio maravilloso de comunicación o una trampa peligrosa a cualquier edad. Trato de mantener mis redes reales. Si me equivoco al grabar, se queda así el video. Si digo alguna sonsera, también se queda. Me gusta que mis espectadores se sientan “en casa” cuando visitan mi perfil, que se sientan valorados y queridos. Parte de mi familia. Y creo que a todos nos hace falta sentirnos en casa en un mundo que va tan de prisa.
Para ti, ¿qué significa realmente cocinar: un acto práctico, creativo o emocional?
En mi caso, soy una persona muy creativa y muy emocional. Y si, cuando algo me desborda el corazón, sea la hora que sea, me encontrarás metida en la cocina con mi música.
¿Cuál es ese platillo que sientes que te define completamente y por qué?
¡Hay algunos! Pero dejémoslo en una hogaza de pan de masa madre hecha por mí. Me apasiona todo lo que lleve un método, aunque tome días. Que es lo más simple pero complejo también. Va con todo pero qué mejor que con una buena copa de tinto.
La cocina también es memoria. ¿Qué sabores o recetas te conectan con tu historia personal o con tu familia?
Tendría que ser la cena de Navidad en casa de mis abuelos. Todo lo que se preparaba ahí tiene un lugar muy especial en mi corazón porque me recuerda a mi abuela Celina, la mujer más amorosa y de quien siempre estuve cerca.
Sabemos que detrás de cada creador hay disciplina: ¿cómo es un día normal en tu vida entre
recetas, grabaciones y negocio?
¡Es una locura! Jaja. Una semana antes al día de la grabación empiezo a planear lo que les quiero compartir, un día antes se consiguen todos los insumos. El día de la grabación me levanto muy temprano para dar las últimas instrucciones y arreglarme casi como si fuera a ir a una boda jajaja. Las luces te “deslavan” el color así que necesita ser un maquillaje cargadito para que a penas se vea “natural” en video. Entro a mi cocina lista y ya está el equipo de grabación listo. Tardamos aproximadamente 3-4 horas en grabar 4 recetas. Termino como trapo pero invariablemente feliz y agradecida por un día más.
Has construido una comunidad muy fiel, ¿qué crees que busca la gente hoy cuando consume contenido de cocina?
Yo creo que depende de cada quien. Algunas personas buscan entretenimiento, otras información, aprender, etc. Lo que si se es que la gente, ahora con IA, busca contenido y creadores más reales con los cuales pueda identificarse
¿Qué aprendiste de la cocina que aplicas hoy en tu vida fuera de ella?
Aprendí que todo toma su tiempo, sobre todo lo que vale la pena.
Si tuvieras que invitar a alguien a conocerte a través de un solo platillo, ¿qué prepararías y qué historia contarías con él?
Prepararía una pasta con salsa arrabbiata y les confesaría que siempre que la pido, les digo que me traigan también crema fresca espesa, pepperonccino y queso parmesano recién rallado para agregar a última hora. Pocas veces dejo el platillo tal y como me lo traen.

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