Disco de la semana: «Blood Pressures» de The Kills

The Kills es la definición de una gran banda por excelencia. Su vida privada y pública está ligada a la atmósfera que crean en el escenario (la historia de dos amantes unidos por la música, pero negados por las circunstancias de la vida le gustan a todos, pero lamentablemente Alison Mosshart y Jamie Hince son amigos y siempre lo serán), su música parece simple pero esconde muchos matices y pueden alejarse de los escenarios pero siempre regresar y demostrar que han evolucionado sin alejarse de sus raíces.

Tal vez donde más demostraron lo anterior fue en 2011, cuando publicaron Blood Pressures. The Kills ya había jugado con el rock, el blues y hasta la escena electrónica, siempre manteniendo un sonido análogo, pero en este disco todo converge para darnos un sonido de rock un tanto futurista.

Disco de la semana: "Blood Pressures" de The Kills - kills

Tal vez en el momento nos hicieron pensar que así sonaría el rock durante la década, sin embargo, fueron pioneros de un sonido que no trascendió demasiado. Como es habitual en ellos, cargaron con su propio legado, canciones como Future Start Slow o DNA, son prueba de la experimentación que hicieron.

Parecen lejanos los días de canciones como Black Balloon y Cheap and Cheerful donde la música era mucho más clara, aquí rompen son su propio lineaje, la voz de Mosshart es mucho más estilizada y juega con tonos pop al mismo tiempo que el fondo grita rock.

Mosshart siempre ha sido una gran compositora. Cantando acerca del falso futuro y acercándose con nihilismo hacia la vida –refutando la idea de que un rockstar tiene una vida perfecta– The Kills suena mejor que nunca cuando la voz de Mosshart deja algo en ti y entre ambos crean una atmósfera que se transforma poco a poco.

The Last Goodbye se ha convertido en uno de los éxitos más grandes de la banda, y aunque parece estar alejada de todo lo que habían hecho hasta entonces, una balada de desamor es justo lo que necesitamos para entender que no importa cuánto idealicemos a nuestros ídolos, al final también son personas.