The Sound of: Adele

Adele Laurie Blue Adkins, mejor conocida por Adele, suele ser acusada de cantar solo de amor o desamor, pero cuando haces algo de una manera tan específica y con la que se identifican millones de personas en todo el mundo, ¿realmente quieres que haga otra cosa? Además, como veremos a continuación, Adele es mucho más que eso.

La cantante inglesa ha dedicado su vida al arte. Obsesionada con las voces desde que era pequeña y sorteaba la vida que su madre soltera intentaba construir para ambas, Adele comenzó a escribir canciones, tocar la guitarra y cantar donde sea. Poco a poco el esfuerzo y el talento la llevaron a estudiar a la prestigiosa BRIT School, donde profesionalizaría aún más su arte y donde eventualmente sería descubierta.

Demostrando que el amor o desamor no lo son todo en sus letras, la primera canción que la puso bajo los reflectores fue Hometown Glory, una oda a su vida en West Norwood que escribió cuando tenía solo 16 años y su madre quería convencerla de mudarse de un lugar donde tenía a todos sus amigos y recuerdos más felices.

A partir de entonces la vida de la entonces adolescente cambió por completo. Cuando una banda o cantante lanzan su primer disco a los 19 o 20 años suelen tener poca recepción y la industria les dice que deben darle unos años para que maduren como artistas y regresen con algo original que decir, pero desde que la gente escuchó Chasing Pavements en el disco debut de Adele, sabían que se encontraban ante alguien que aparece una vez por generación.

Su primer disco fue un super éxito de ventas en Reino Unido y la puso en el mapa global. Aquí es cuando Adele comenzó a sonar en México aunque sea en algunas páginas de internet y en la radio alternativa, pero sin duda el éxito de 21 fue algo que nadie podía esperar.

Con Rolling in the Deep, Adele se ganó la admiración de absolutamente todos. Desde el rock, el pop, jazz y toda la crítica, esa fue la prueba de que Adele no tenía comparación (Amy Winehouse es una cantante con la que se busca comprar y con las que incluso se intentan hacer rivalidades, pero desde el inicio Adele ha dicho que Amy es una de sus más grandes fuentes de inspiración).

Aquí Adele usó el dolor de una relación fallida para transmitir lo que todos hemos llegado a sentir y sin duda fue una de las mejores decisiones. El disco ha pasado a la historia como uno de los mejores, además de posicionarla como una de las voces más importantes. Con solo 21 años y en la cima de su carrera, es normal que la cantante decidiera refugiarse en su vida privada, pero tanto en 25 como en 30 nos ha enseñado que el alejarse de los reflectores no pronostica un «y vivieron felices para siempre».

Aunque los últimos discos no han sido tan exitosos como los primeros, se mantienen como lo mejor que se publica en los años en que salieron y aún mantiene muchas canciones icónicas, pero aquí los temas de depresión, ansiedad e incluso alcoholismo llegan a ser mucho más potentes. Adele dejó de ser una adolescente para convertirse en alguien que puede distinguir entre la tristeza y la completa devastación personal.

Sin embargo, siempre hay una luz al final del túnel. Adele ha salido airosa de sus problemas y es gracias a la música que encuentra la catarsis que necesitaba para seguir adelante. Ahora es una mujer en sus treintas con el mundo a sus pies, con las residencias más exitosas de la historia y con una larga carrera por delante. Este es un homenaje a esos tres discos que nos han enseñado a llorar, soltar, perdonar y seguir adelante.