Mucho se ha dicho en los últimos días sobre The Drama, la nueva película de Kristoffer Borgli protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson. Y es que hay una especie de sorpresa colectiva por el tono: que no es lo que parecía, y que los tráileres engañaron, porque todo el marketing apuntaba a una comedia romántica con mucho caos. Yo ya tuve la oportunidad de verla y vengo a confirmarlo, pero también a decir que aun así, o precisamente por eso, es una gran película. Aquí el por qué.

La “sorpresa” no debería haber sido tanta sorpresa
Con todo el respeto del mundo, y sin querer sonar a esa persona, la verdad es que si el tono de la película te tomó completamente desprevenido, probablemente no conocías al director. Basta con ver su última película (si no lo han hecho, lo recomiendo muchísimo) Sick of Myself (2022), para entender el humor y el tipo de historias Kristoffer Borgli hace. Esta historia sigue a una mujer que, movida por su necesidad de atención y de ser vista, se inventa toda una enfermedad que la lleva a tomar decisiones cada vez más extremas y absurdas.
En lo personal, es de mis favoritas. Y es que toma algo tan simple y tan humano como el deseo de ser notado (ese que todos tenemos y pocos admitimos) y lo convierte en una historia original, incómoda, divertidísima y con una estética muy cool. Humor negro puro. Drama que no se toma del todo en serio, pero que tampoco está bromeando. Ese es el mundo de Borgli, y The Drama vive exactamente ahí.
A eso hay que sumarle que los protagonistas también nos decían mucho. Robert Pattinson empezó con Harry Potter y Crepúsculo, sí, pero hace años que le dio un giro a su carrera hacia películas mucho menos comerciales y casi siempre muy buenas. El Faro(2019), por ejemplo, es una de las que más me han marcado en la vida (si quieren algo más oscuro, también la recomiendo mucho). Y sí, Zendaya va más hacia lo comercial, pero elige muy bien los proyectos en los que participa. Challengers es el ejemplo perfecto. Estos dos juntos, con este director, nunca iban a hacer una rom-com convencional.

Entonces, ¿de qué va la película?
The Drama tiene varias capas, y eso es precisamente lo que la hace tan buena. La primera, y la que la hace tan disfrutable, es la más sencilla: una historia de amor entre dos personas que están a punto de casarse cuando ella revela un secreto que hace que él empiece a cuestionar todo. Hasta ahí, una historia bastante clásica. Pero una capa más abajo está el secreto en sí — que no vamos a revelar porque ese es el spoiler — y que resulta ser un tema muy profundo y muy presente en la conversación actual en Estados Unidos. Lo notable es que Borgli logra abordarlo con el tono ligero que caracteriza su cine sin quitarle el peso ni faltarle el respeto. No lo minimiza. Lo sostiene, pero sin solemnidad.
Y luego está la capa de hasta abajo, la que comparte con Sick of Myself y que es la firma del director: partir de algo universalmente humano. En este caso, la confianza en una pareja. ¿Te tienes que contar todo? ¿Las personas pueden cambiar? ¿Qué tanto nos importa el pasado de alguien? ¿El drama es drama porque nosotros lo hacemos así? Son preguntas que la película no responde directamente, pero explora y pone sobre la mesa de una manera muy divertida y cool.

Así que vayan al cine esperando algo más que una rom-com, y déjense sorprender. The Drama es una película que funciona en varios niveles al mismo tiempo: te divierte, te incomoda, te hace reír en momentos en los que quizás no deberías, y luego te deja con preguntas que no tienen una respuesta fácil. Yo ya la quiero volver a ver.

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