El tenis está a punto de revivir uno de sus capítulos más polémicos. En enero de 2026, Nick Kyrgios y Aryna Sabalenka se enfrentarán en Hong Kong en un partido de exhibición que ya están vendiendo como la nueva “Batalla de los Sexos”. Y sí, el nombre viene con todo el bagaje histórico y la controversia que puedas imaginar.
¿Qué es la batalla de los sexos?
En el tenis, Batalla de los Sexos es el término que describe partidos de exhibición entre un hombre y una mujer. No son torneos oficiales, no cuentan para el ranking, pero sí cuentan para el espectáculo, el morbo y, dependiendo del resultado, para reforzar o desmantelar narrativas sobre género en el deporte.
El término se hizo famoso por EL partido: el de 1973 en el Houston Astrodome entre Bobby Riggs y Billie Jean King. Ese encuentro fue visto por 50 millones de personas en Estados Unidos y 90 millones en todo el mundo. No era solo un partido de tenis; era un statement cultural en plena segunda ola feminista.

1973: Cuando Billie Jean King salvó la reputación del tenis femenino
Bobby Riggs tenía 55 años y era ex campeón de Wimbledon. También era un showman que adoraba la controversia. Riggs declaró públicamente que el tenis femenino era inferior y que incluso a su edad podía vencer a las mejores jugadoras del mundo. No era broma: lo decía en serio, con todas las implicaciones machistas que eso conlleva.
Billie Jean King tenía 29 años y estaba en la cima de su carrera. Pero aceptó el desafío no solo por su ego o su reputación personal. En 1973, la WTA Tour acababa de formarse y todavía peleaba por reconocimiento, por premios equitativos, por ser tomada en serio. King entendió que si perdía contra Riggs, el movimiento por la igualdad en el tenis femenino retrocedería años.
Ganó en tres sets.
No fue solo una victoria deportiva. Fue un hito cultural que ayudó a legitimar el tenis profesional femenino en un momento crítico. King demostró que las mujeres podían competir al más alto nivel, que merecían igualdad de condiciones y que el deporte femenino no era una versión inferior del masculino.


2026: Kyrgios vs. Sabalenka, o cómo repetir la historia
Ahora, más de 50 años después, el tenis intenta recrear ese momento con Nick Kyrgios y Aryna Sabalenka. Pero el contexto es completamente diferente.
Los jugadores
Nick Kyrgios tiene 30 años y ha pasado las últimas temporadas luchando contra lesiones y ausencias. Su carrera ha sido irregular: talento indiscutible, pero inconsistencia crónica. No es Bobby Riggs en términos de trayectoria legendaria, pero sí comparte el amor por el drama y las declaraciones provocadoras.
Aryna Sabalenka es la número 1 del mundo con 20 títulos WTA en su carrera, incluyendo el Masters de Madrid 2025. Está en su mejor momento. No está peleando por legitimidad como King en 1973; ya es una estrella establecida en un tour que genera millones.
Las reglas modificadas (y por qué eso importa)
Para “equilibrar” el partido, los organizadores han introducido ajustes: Kyrgios solo podrá hacer un saque (en lugar de dos) y las dimensiones de la cancha se reducirán ligeramente de su lado. Estas concesiones reconocen diferencias físicas, pero también plantean preguntas incómodas: si necesitas modificar las reglas para que sea competitivo, ¿qué estás demostrando realmente?
En 1973, King y Riggs jugaron bajo las mismas reglas. Ella ganó en igualdad de condiciones. Aquí, las condiciones ya están alteradas desde el inicio.
Las declaraciones (porque claro que las hay)
Kyrgios, fiel a su estilo, minimizó las posibilidades de Sabalenka en el podcast First & Red, sugiriendo que ganaría cómodamente sin siquiera esforzarse al máximo. Básicamente, el mismo script de Riggs en 1973 pero con menos carisma.
Sabalenka respondió con claridad: prometió “patearle el trasero” y describió el partido como una oportunidad para destacar el tenis femenino ante una audiencia global. Es el tipo de respuesta que esperarías de alguien que no necesita demostrar nada pero igual va a darlo todo.
Lo que está en juego (y lo que no)
Para Kyrgios: recuperar algo de atención mediática, demostrar que todavía puede competir (aunque sea en exhibición), y alimentar su marca personal de “bad boy” del tenis.
Para Sabalenka: una plataforma global para mostrar su juego, la oportunidad de silenciar las declaraciones condescendientes de Kyrgios, y un cheque de exhibición que no está nada mal.
Para el tenis: contenido, ratings, y la eterna pregunta sobre si estos partidos ayudan o perjudican la percepción del deporte femenino.

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