No es ningún secreto que la ópera prima de Alejandro G. Iñárritu es una de las películas más icónicas del cine mexicano. Escrita por Guillermo Arriaga y con la fotografía de Rodrigo Prieto, Amores Perros es una eterna referencia a lo que pasa cuando el talento, la creatividad y la pasión por lo bien hecho se encuentran.
A 25 años de este filme, su director decidió revisitar todo el material que quedó fuera del corte final, transformándolo en la exposición Sueño Perro, que se presentó primero en Milán y ahora podemos ver en CDMX en LagoAlgo. Este fin de semana tuvimos la oportunidad no solo de visitarla, sino de escuchar al mismísimo Alejandro González Iñárritu explicar cómo y por qué surgió. Aquí te lo contamos para que tengas todo el contexto antes de ir a visitarla.

Todas las películas que pudieron ser
Hubo un tiempo en el que las películas no se grababan digitalmente. En el que el celuloide era el soporte para plasmar las luces y sombras que más adelante se editarían y se convertirían en un producto audiovisual. En el caso de Amores perros, Iñárritu cuenta que se grabaron alrededor de 1 millón de pies (más de 300 kilómetros) de película. En parte por la emoción de ser su ópera prima, pero también porque él y Rodrigo Prieto estaban “on fire”. Al querer crear un lenguaje cinematográfico propio, no solo grabaron másters, también capturaron close-ups, planos medios, paneles de un lado a otro, paneles encontrados y todo lo que terminó haciendo que la película sea lo que es.
Por muchos años, el director pensó que todo este material se había perdido, hasta que le informaron que, por suerte, todo estaba resguardado en la UNAM. Sí, miles de imágenes que no quedaron en la película pero que existían por sí mismas. Que poniéndolas una junto a la otra, podría crear otro filme completamente diferente. Y es aquí donde entra una palabra que te enseñan en la primera semana de cine y que para González Iñárritu fue la clave de esta expo: yuxtaposición. Amores Perros es lo que es porque el director y su equipo decidieron yuxtaponer ciertas imágenes en movimiento en un orden específico. Pero, ¿y si lo hubieran hecho de otra manera? ¿Se contaría una historia diferente? ¿Se hubiera logrado una película tan icónica?
Este tipo de preguntas fueron las que surgieron cuando González Iñárritu revisitó todo el material resguardado. Sin embargo, él no quería volver a hacer una película, quería explorar lo que estas imágenes significaban por separado y lo que podían llegar a ser. ¿El resultado? Una exposición que nos adentra a un laberinto poco iluminado en donde se proyectan fragmentos de Amores Perros acompañados de un diseño sonoro que rescata los sonidos de la Ciudad de México.


El arte de lo análogo en Sueño Perro
Además de poder ver alrededor de 50 minutos de material inédito de la película, esta exposición nos enfrenta con una forma de hacer y ver cine que prácticamente ya no existe. En cada sala encontrarás proyectores analógicos de 35 mm, lo que es casi igual de impresionante a lo que se está proyectando. Como mencionó el director, la idea es apropiarse del espacio, jugar con la luz y las sombras, y reflexionar sobre lo que nos transmiten esas imágenes en movimiento puestas una junto a la otra.
En sus palabras: “Desprovista de toda narrativa, esta instalación no es un homenaje sino una resurrección, una invitación a sentir lo que nunca fue. Es como conocer a un viejo amigo que nunca hemos visto antes.”
Esta es una expo pequeña pero con mucho poder, un must para cualqueir fan del cine. Eso sí, no llegó a México la muestra México 2000: El momento que explotó, una propuesta concebida por Juan Villoro para contextualizar el momento social y político en el que se encontraba México cuando salió Amores Perros, que sí se expuso en Milán.
Podrás visitar SUEÑO PERRO: Instalación Celuloide de Alejandro G. Iñárritu hasta el 4 de enero de 2026. La entrada general tiene un costo de $50 pesos y puedes agendar tu visita aquí.

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