¿Conocen ese sentimiento de cuando una película te deja con la sensación de que sí vale la pena vivir? Tal vez estoy exagerando, pero es ese estado raro en el que, por dos horas y media, una historia te saca completamente de donde estás y te hace sentir muchas cosas, sobre todo esperanza por la humanidad. Ese es exactamente el caso de Project Hail Mary. Es ciencia ficción en su máximo esplendor, es una feel good movie ambientada en el espacio y, sí, hay una criatura sin rostro que te va a hacer llorar.

¿De qué va?
Ryland Grace, un profesor de ciencias, despierta en una nave espacial a años luz de casa sin recordar quién es ni cómo llegó hasta ahí. A medida que recupera la memoria, empieza a descubrir su misión: resolver el enigma de una misteriosa sustancia que está provocando la extinción del sol. La película está dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, y el guion es de Drew Goddard, el mismo que adaptó The Martian de Andy Weir, también la novela en la que está basada esta película. Si The Martian te gustó, ya tienes todo el contexto que necesitas para saber que esto va a funcionar. Ryan Gosling protagoniza y produce, y el elenco incluye a Sandra Hüller, Lionel Boyce, Ken Leung y Milana Vayntrub.
Dos horas y media que no se sienten
Cuando vi que la película dura dos horas y 46 minutos, me asusté (culpo a TikTok y mi cada vez más reducido span de atención). Pero Project Hail Mary no es pesada en ningún momento. Equilibra muy bien la acción con los momentos emotivos y con las explicaciones científicas, y eso último también lo hace muy bien. He visto varios memes sobre que para entender el libro tienes que tener un doctorado, pero la película te va explicando todo poco a poco, como si literal le estuviera hablando a un niño de diez años. Sí tienes que prestar atención, pero no tienes que ser científico.

La feel good movie que no esperabas
Como dije al principio, esta es una feel good movie, y lo es porque toca todos esos temas humanos que nos atraviesan sin importar el contexto: la amistad, el sacrificio, el amor, la soledad. Y lo más increíble es que lo hace sin un ser humano del otro lado, sino con un alienígena que parece una piedra cangrejo y que aun así conecta con lo más profundo de la experiencia humana. Lograron crear un personaje que te importa, con el que te ríes, con el que lloras, y que no tiene cara.
Para mi gusto, y mi única queja, el final pudo haber sido un poco menos cheesy. Pero también es difícil quejarse mucho cuando sales de la sala sintiéndote tan bien. Ya está en cines, y si puedes verla en IMAX, hazlo.


Debe estar conectado para enviar un comentario.