Viajar solo siempre fue un pendiente. Mi lema de vida: antes de cumplir 30 tengo que hacerlo. Y sí, da miedo. Piensas en tu seguridad, en cómo moverte, en quién confiar… te haces muchas preguntas. Al final eres tu propio director de orquesta con batuta en mano. Por eso el destino importa. ¿A dónde ir? Para mí, lo que hacía sentido fue Costa Rica, específicamente The Westin Reserva Conchal.
Había escuchado que era un paraíso natural con playas impresionantes, y no decepcionó. Fun fact: aunque Costa Rica ocupa solo el 0.03% de la superficie terrestre, concentra casi el 5% de la biodiversidad del planeta (uno de nuestros pulmones). Se estima que el 10% de las especies de mariposas del mundo viven aquí. Así que en mi lógica muy girl math: si todas las mariposas llegan a Costa Rica, yo también tenía que hacerlo.

Dónde hospedarte en Costa Rica si viajas solo
Buscaba un lugar donde no tuviera que pensar demasiado ni tomar decisiones. Un lugar cómodo, que me resolviera la logística, la comida, las actividades y me dejara simplemente desconectar y relajar. The Westin Reserva Conchal, que es all inclusive, fue la opción perfecta.
Por unos días fue mi casa. Una casa visitada por distintas especies de pájaros al atardecer, que huele a lluvia, sol y mar. Desde mi ventana veía la laguna y escuchaba a los monos brincar de rama en rama. Hasta llegué a ver un monito bebé afuera de mi cuarto, siguiendo a su mamá.
El resort tiene ese balance perfecto entre naturaleza y comfort. Piña colada en la alberca, camastros cómodos, bares con ambiente y, cuando no quería salir, mi combo girl dinner: ensalada césar + papas a la francesa + K-pop Demon Hunters en cama.

Los restaurantes también valen la pena: Faisanella (la música en vivo sonaba idéntica a Fleetwood Mac), cenar en Bamboo y Manglar, con vibes distintas pero ambos un must. También probé Spirulina, su restaurante italiano (la pizza de pepperoni la recomiendo muchísimo).
En las mañanas, para desayunar no hay mejor cosa que los buffets. Mitra Market le doy un 10/10. Desde lo tradicional como gallo pinto, mamón chino de postre hasta omelettes al gusto y panadería recién hecha.
Playa Conchal: una joya virgen
Sin duda el highlight de la vacación. La playa Conchal es única en el mundo. Se llama así porque antes estaba cubierta por millones de conchas trituradas que formaban la arena. Hoy, por el impacto humano, quedan menos (y ojo: está prohibido llevártelas), pero aún así puedes encontrar conchitas y caracoles descansando en la arena.
La playa es amplia pero caminable de punta a punta. Lo mejor: es mucho menos concurrida que otras playas de Costa Rica. El agua es cristalina y de un azul que parece irreal. A veces sientes que estás en tu propia playa privada.
Para mí, la magia fueron los cangrejos ermitaños: había millones corriendo por la orilla. Claro, tienes que ser curioso y observador para verlos. Pasé mañanas enteras caminando, leyendo y buscándolos. Verlos es como recibir un guiño de la naturaleza.
Fun fact: Playa Conchal ha sido reconocida entre las playas más hermosas de Centroamérica, y por su arrecife cercano también es spot para hacer snorkel.

Wellness en santuarios
Lo más especial del Westin son sus santuarios: cabañas abiertas escondidas en la propiedad, cada una en medio de paisajes distintos. Mi masaje fue en el bosque: lluvia cayendo, pájaros cantando… ninguna playlist lo supera.
También probé un sound bath healing y fue otro nivel. Entré en una relajación tan profunda que me quedé dormida consciente. Nunca había sentido que 50 minutos pasaran tan rápido y tan lento al mismo tiempo.

Diamante Eco Adventure Park
Si un día quieres hacer algo distinto… no te puedes ir de Costa Rica sin lanzarte en sus icónicos zip lines. A 30 minutos del aeropuerto de Liberia está el Diamante Eco Adventure Park, y honestamente es parada obligada si vienes a Guanacaste.
Lo más famoso es la Superman zipline: casi un kilómetro volando de cara al océano Pacífico. Es de las más largas de Centroamérica y de verdad sientes que estás flotando. Fue una de las experiencias más locas, y hacerlo sola fue demasiado empoderador.
Claro que tenía que visitar lo que, en primer lugar, me trajo a Costa Rica: el santuario de mariposas, considerado uno de los más grandes de América. Entrar es como estar dentro de un caleidoscopio vivo. Te sientes rodeado de millones de mariposas azules enormes. Además, hay jardines de orquídeas, ranas, reptiles y un centro de rescate con jaguares, pumas y osos hormigueros.


Si quieres más adrenalina: hay cables dobles para ir con amigos, un Quick Jump (caída libre controlada) y senderos para caminar entre el bosque. Fun fact: Diamante está construido bajo los estándares de seguridad ACCT, así que hasta los más miedosos pueden lanzarse.
Cómo llegar a Westin Conchal desde CDMX.
Vuelo CDMX–San José, avionetita a Liberia y luego carretera a Guanacaste. Suena tedioso, pero con un café costarricense en mano (de los mejores del mundo ), el trayecto se siente parte del viaje. El verde es infinito, la lluvia aparece sin avisar y sabes que estás entrando en algo distinto.
Viajar sola a The Westin Reserva Conchal es leer a Sylvia Plath mientras suena Sade en la playa, es perderle el miedo a hablar con desconocidos, es consentirte con un masaje, es ser curiosx y platicar con quien quiera compartir historias, sentir el sol en la piel, bailar sola en un bar, y no rendirle cuentas a nadie.
Costa Rica me abrazó. Me cuidó. Me recordó que “Pura Vida” no es un cliché: es saludo, despedida, respuesta y filosofía. Y para mí, fue la confirmación de que viajar solo no solo era un pendiente… era un regalo.
Info práctica
📍The Westin Reserva Conchal, an All-Inclusive Golf Resort & Spa
Teléfono: +506 2654 3500
Web: Marriot.com
📲 App Marriott Bonvoy
Descargando la app puedes:
- Hacer check-in y check-out digital.
- Acceder al calendario de actividades (y agendarlas desde tu cel).
- Ver menús y pedir room service directo.
- Chatear con el concierge 24/7 para cualquier detalle de tu estancia.

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