Las ventanas pandémicas de vino se reactivan en Italia

Hace siglos, la peste bubónica (también conocida como la Peste Negra), arrasó Europa y mató a un tercio de la población del continente en ese momento. Originaria de Asia, la enfermedad llegó a Italia a finales de la Edad Media y se extendió al norte. En estos días, igual que los italianos medievales, sabemos que una copita de vino puede ser de gran ayuda para aliviar los problemas durante la pandemia mundial y en ese momento fue cuando se crearon las famosas ventanas de vino.

En Italia, las ventanas pequeñas y pintorescas ofrecen una visión de la arquitectura del viejo mundo y ahora han sido reactivadas en algunas ciudades como un lugar para tomar vino. Estas «ventanas de vino» alguna vez fueron utilizadas en el medievo por productores que vendían su vino directamente a los clientes sin tener contacto. Se volvieron especialmente útiles durante la plaga y porque la historia se repite, ahora también.

Para este punto, ya hemos dominado varios métodos de entrega sin contacto. Y ahora con las reaperturas graduales de varias ciudades en Italia, las ventanas de vino resurgen con la opción de poder consumir esta bebida o de disfrutar un café o postres. Italia ha tenido más de 251.000 casos de coronavirus y 35.000 muertes debido al virus, según la Universidad Johns Hopkins.

Según Buchette del Vino, dos restaurantes en Florencia, Osteria delle Brache y Babae, ahora venden vino a través de sus ventanas. La heladería Vivoli también reactivó su pequeña ventana para servir helados y café y son la nueva atracción en las calles italianas. Solo debes tocar, hacer tu pedido y recibir tu copa a través de la ventana.

Hace 400 años, el cliente tocaba en la ventana y se usaban las ventanas para pasar un frasco de vino, y un recipiente de metal para recolectar el dinero. Luego, el vendedor desinfectaba las monedas del cliente con vinagre. Los clientes también podían llenar su propia botella con un tubo de metal que se pasaba a través de la ventana.

Ahora, como si no hubiéramos tenido suficientes recordatorios de que la historia es cíclica, las ventanas de vino en Italia y solo el tiempo dirá si fue para quedarse por muchas décadas más.