Un road trip de otoño por Nueva Inglaterra y Vermont

Cuando se trata de disfrutar el otoño en Nueva Inglaterra, pocos recorridos ofrecen tanta variedad y encanto como esta ruta que atraviesa New Hampshire de sur a norte, y termina entre paisajes rurales de Vermont. Entre lagos, carreteras escénicas, sabores de temporada y experiencias únicas, este road trip es un pura belleza escénica. A continuación, te contamos cómo recorrerlo, paso a paso.

Esta ruta puede hacerse en cinco días o una semana, aunque también puede adaptarse a un fin de semana largo si se priorizan las paradas clave. Lo mejor es que no hay retrocesos forzados, y todos los trayectos son fluidos y muy cool.

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Boston como punto de partida

La mayoría de quienes visitan esta región vuelan a Boston. Desde Logan Airport (BOS), lo ideal es rentar un coche y dirigirse hacia el norte, con destino a las White Mountains en Nueva Inglaterra. El trayecto dura alrededor de dos horas y media.

Día 1: de Boston a las montañas blancas

Antes de llegar a las montañas, hay una parada que vale completamente la pena: Lake Winnipesaukee, el lago más grande de New Hampshire. Rodeado por pueblos como Meredith y Wolfeboro, este es el sitio ideal para hacer una pausa junto al agua, caminar por los muelles o probar mariscos frescos. Es también una excelente opción para dormir la primera noche y comenzar el viaje de forma relajada. Desde aquí, la carretera NH-25 conecta directamente con las montañas.

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Día 2 (y chance Día 3): White Mountains y Kancamagus Highway

Por la cantidad de lugares para explorar —y lo mucho que se disfruta tomarse el tiempo para caminar, mirar o simplemente detenerse en silencio frente al paisaje— este tramo se puede recorrer en un solo día con buena planificación, pero se aprecia mucho más si se divide en dos. Ya sea que decidas dormir en Lincoln o en North Conway, ambas opciones te permiten moverte sin prisa y extender la experiencia.

Ahora sí, una vez en la región de las montañas blancas, comienza uno de los tramos más icónicos del viaje: el White Mountain Trail, una ruta escénica nacional que forma un circuito a través del corazón del White Mountain National Forest. Este recorrido cruza tres importantes pasos montañosos —Franconia Notch, Crawford Notch y Pinkham Notch— y permite explorar algunos de los paisajes más espectaculares del noreste de Estados Unidos.

En el tramo entre Franconia Notch y Bretton Woods, una parada deliciosa es Polly’s Pancake Parlor, pancakes artesanales en Sugar Hill. Operando desde 1938, ofrece miles de opciones (plain, buckwheat, gingerbread…) con su propio maple syrup y maple spread.

Dentro de esta ruta, el tramo más cool es la Kancamagus Highway (NH-112), una carretera de 34.5 millas que conecta los pueblos de Conway y Lincoln. Este trayecto, libre de anuncios publicitarios, gasolineras o tiendas, está diseñado para que el conductor se desconecte y solo maneje: árboles llenos de hojas, miradores naturales, puentes de madera, ríos cristalinos y senderos accesibles. Es ideal recorrerla con tiempo, bajando del auto en puntos como Sabbaday Falls o Lower Falls Scenic Area.

En las cercanías de Lincoln, una parada imperdible es el sendero hacia Artist Bluff, una caminata breve pero empinada que lleva a un mirador panorámico sobre Echo Lake. Al amanecer, el reflejo del los tonos rojizos y dorados de las hojas en el agua crea una de las imágenes más memorables del viaje. Desde ahí, vale la pena continuar hacia el Franconia Notch State Park, donde te espera Flume Gorge, una formación geológica profunda equipada con senderos elevados entre paredes de granito cubiertas de musgo y cascadas. Es una caminata sencilla, de alrededor de 1.5 horas, pero muy fotogénica en otoño.

Para quienes desean ver la región desde las alturas, el Cannon Mountain Tramway ofrece un paseo en teleférico hasta la cima de Cannon Mountain, desde donde se aprecian vistas panorámicas del valle y las montañas circundantes. En la cima hay un centro de visitantes, miradores y senderos cortos.

Y si prefieres disfrutar del paisaje sin preocuparte por el volante, el Conway Scenic Railroad es una excelente opción. Desde la estación en North Conway, este tren histórico con vagones restaurados recorre los valles del White Mountain National Forest a un ritmo pausado, atravesando puentes, bosques y antiguas rutas de ferrocarril con el encanto del siglo XIX.

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Foto de Jonathan Ng en Unsplash

Día 3 o 4 (dependiendo de lo anterior): entre góndolas, maple y carreteras de montaña

En Bretton Woods, la experiencia continúa en las alturas con el Skyway Gondola, que asciende con vistas privilegiadas del Monte Washington y la Presidential Range. Desde aquí se puede comenzar el cruce hacia Vermont, pero antes, vale la pena hacer una última parada dulce en Eldridge Family Sugar House, en Tamworth. Aquí sirven uno de los mejores helados suaves de maple del estado y ofrecen productos artesanales directamente del productor.

Al continuar el camino hacia Vermont, la Route 108 a través de Smugglers’ Notch ofrece una de las vistas más impactantes de todo el recorrido: una carretera estrecha entre acantilados que parece tallada a mano entre las montañas. Es también una de las secciones más fotografiadas del otoño en la región.

Ya en Vermont, puedes explorar el pueblo de Stowe y detenerte en Waterbury, hogar de la famosa fábrica de Ben & Jerry’s y del tradicional Cold Hollow Cider Mill, conocido por sus donas de sidra y productos de manzana.

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Foto de Jeffrey Clayton en Unsplash

Día 4 o 5: Golden retrievers, pueblos y cañones naturales

Una experiencia inusual pero inolvidable te espera cerca de Stowe: en Golden Dog Farm, se organizan actividades al aire libre con una manada de golden retrievers. Puedes jugar, acariciarlos y, si visitas en septiembre, posiblemente convivir con perritos bebés. Los pancakes caseros de maple completan el momento perfecto.

Desde ahí, la ruta sigue hacia el sur hasta Woodstock, uno de los pueblos más bonitos de Vermont. Con arquitectura histórica, librerías independientes, cafés y boutiques, es ideal para pasear sin rumbo. En Mon Vert Café, el pumpkin spice latte es el acompañamiento ideal para una mañana fría.

En los alrededores, puedes visitar el Marsh-Billings-Rockefeller National Historical Park, el único parque nacional de Vermont, enfocado en la conservación del paisaje y la vida rural. A solo minutos se encuentra Quechee Gorge, conocido como “el pequeño Gran Cañón de Vermont”, con miradores espectaculares desde el puente principal.

Y si quieres algo diferente, cerca de Barre está la cantera Rock of Ages, una de las mayores explotaciones de granito del país, donde puedes hacer una visita guiada entre formaciones de piedra y maquinaria monumental.

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Screenshot, foto de goldendogfarmvt

Día 5 o 6: regreso a Boston

Desde Woodstock o Quechee, el regreso a Boston toma entre dos horas y media o tres horas. Si tu vuelo es en la tarde o noche, puedes salir por la mañana y hacer una parada en el camino. Otra opción es pasar una última noche en las afueras de la ciudad.

Este recorrido es ideal para realizarse entre mediados de septiembre y mediados de octubre, cuando el follaje alcanza su punto máximo. Se recomienda llevar zapatos cómodos para caminatas cortas, ropa abrigadora por capas, mapas offline (la señal puede fallar en zonas rurales), y dejar espacio para improvisar: los desvíos espontáneos suelen ser lo más memorable de esta ruta.

Además del clásico maple syrup, busca probar productos como el queso cheddar envejecido de Vermont, la sidra espumosa, los donas de manzana, el helado suave artesanal, los pancakes sí o sí en cada parada y todos los cafés de temporada que encuentres por el camino. Este viaje no es solo sobre ver colores. Es sobre disfrutar de caminos secundarios, sabores locales y detalles cotidianos.