Imagínate despertar con brisas suaves cargadas de aroma a café, rodeado de arrozales impresionantes y con vistas verdes que parecen IA. Todo esto, aderezado con experiencias como “volar” en un columpio, cruzar puentes flotantes o pedalear entre las copas de los árboles. Suena lejano, pero existe: es un rincón mágico en Tegallalang, muy cerca de Ubud, Bali, al que puedes entrar —sí, literalmente entrar— por apenas tres dólares.

¿Qué es Alas Harum y por qué deberías visitarlo?
Este espacio comenzó como una plantación de café, pero con el tiempo se convirtió en un destino de agroturismo que combina naturaleza, cultura, aventura y fotografía. Actualmente abarca varias hectáreas de terrazas de arroz, jardines, senderos de bambú, miradores panorámicos, cafeterías con vistas increíbles y hasta columpios XXL suspendidos sobre los valles. Hablamos de Alas Harum, abierto todos los días, de 7:00 de la mañana a 7:00 de la tarde, que se ha posicionado como uno de los sitios más buscados por viajeros que quieren vivir Bali más allá de las playas.
Lo mejor de todo es que la entrada básica cuesta alrededor de USD 3.00, ($55 pesos mexicanos) dependiendo de la plataforma donde compres los boletos. En Klook, por ejemplo, el paquete más sencillo con recorrido por el café tiene un precio de USD 3.05, mientras que en Traveloka puede aparecer desde USD 3.01 y en Tiket.com ronda los IDR 47,500, que al tipo de cambio equivale prácticamente a lo mismo. Con esa entrada puedes caminar entre arrozales, disfrutar de la vista en los miradores, recorrer los senderos, aprender un poco sobre el proceso del café balinés y tomar fotografías de postal. Aunque no es el acceso a las actividades más extremas, sí te permite respirar la esencia del lugar, que es la paz y la belleza de sus paisajes.
Si quieres llevar la experiencia más allá, Alas Harum ofrece actividades con costo adicional. Los columpios extremos que se balancean sobre las terrazas cuestan desde IDR 150,000 (alrededor de 9 dólares o $155 pesos mexicanos), la Sky Bike —una bicicleta suspendida sobre el paisaje— también tiene un precio similar, mientras que la tirolesa o “flying fox” puede superar los 15 o 20 dólares. Incluso hay servicio de renta de vestidos para lograr esas fotos perfectas que seguro has visto en Instagram. Todo depende de tu presupuesto y de la experiencia que quieras llevarte.
Si decides mantenerte en la versión “low cost”, no te vas a arrepentir. Pasear por los senderos, oler la tierra húmeda y ver cómo los campesinos trabajan en los arrozales ya es en sí mismo un espectáculo. El recorrido del café es una joya escondida: puedes ver los granos, aprender cómo se procesan y hasta probar distintas infusiones en pequeñas tazas con vistas al valle. Es un lujo vivir eso por el precio de un café en cualquier ciudad.
Para aprovechar tu visita, lo ideal es llegar temprano, cuando el clima es más fresco y la luz es perfecta para las fotos. La mejor época del año es la estación seca, entre abril y octubre, porque las lluvias son menos frecuentes y el verde se muestra en todo su esplendor. Viste algo cómodo: prendas ligeras que contrasten con el paisaje, zapatos con los que puedas caminar entre senderos y, por supuesto, protector solar y repelente de insectos.
El recorrido puede durar lo que tú decidas: una hora basta si sólo entras, caminas y tomas un par de fotos, pero si te animas a probar actividades adicionales o a sentarte en la cafetería a disfrutar con calma, fácilmente puede convertirse en medio día de aventura. Lo mejor es que Ubud está repleto de opciones de hospedaje, desde hostales hasta villas de lujo, por lo que siempre puedes quedarte cerca para regresar si te queda algo pendiente.
Al final, Alas Harum es un recordatorio de que no todo en Bali implica gastar grandes cantidades. Sí, puedes pagar más por columpios extremos o vestidos de princesa, pero la magia esencial está disponible desde que atraviesas la entrada y cuesta menos que un desayuno promedio.

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