Monterrey tiene fama de ser la ciudad de los negocios y la carne asada, pero quien la ha visitado sabe que hay mucho más que eso. En los últimos años, la escena gastronómica, cultural y nocturna creció a una velocidad impresionante, y hoy la ciudad tiene todo para un fin de semana que no te va a decepcionar. Aquí va nuestra guía para aprovecharlo al máximo.
Guía de 48 horas en Monterrey
Día 1
Desayuna en Café Laurel
Para empezar bien el día, no hay mejor opción que Café Laurel. Es el proyecto más casual y accesible del Grupo Pangea — el mismo detrás de uno de los mejores restaurantes de México — y se nota en cada detalle. Cocina internacional todo el día, pan recién horneado, un shakshuka que se ha vuelto el platillo favorito de la ciudad y un café que está a la altura. Abre desde las 8 am de lunes a domingo y no necesitas reservación. Perfecto.


Pasa la mañana en el Parque Fundidora
A unos minutos del centro está uno de los espacios públicos más increíbles del país. El Parque Fundidora ocupa lo que fue la primera siderúrgica de América Latina y hoy es un parque enorme con zonas verdes, ciclovías, museos y el Paseo Santa Lucía, un canal artificial que lo conecta con el centro histórico. Si quieres hacer algo más que caminar, el Museo del Acero Horno 3 vale mucho la pena: es un centro interactivo de ciencia y tecnología instalado en uno de los hornos originales de la fundidora, con un mirador de 40 metros que tiene vistas impresionantes de la ciudad.

Come en Vernáculo
Para la comida, tienes que ir a Vernáculo. Este restaurante con recomendación de la Guía Michelin es uno de los más queridos de la ciudad porque hace exactamente lo que promete: cocina norestense de verdad, con producto local de temporada y el toque contemporáneo del chef Hugo Guajardo. Los frijoles con veneno, los tacos de cabrito y la barbacoa dominical son de esos platillos que hacen que quieras quedarte a la sobremesa. Una experiencia que se siente auténtica sin ser pretenciosa.


Recorre el Barrio Antiguo
Después de comer, el plan obvio es perderte un rato por el Barrio Antiguo. Es el corazón histórico de Monterrey: calles adoquinadas, casas de colores del siglo XIX, cafeterías, concept stores y galerías conviviendo con una energía muy particular que mezcla lo bohemio con lo contemporáneo. Si vas en domingo, hay un mercado de artesanías que vale mucho la pena. Y si quieres algo de cultura, el MARCO — Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey — está ahí mismo y es uno de los museos más importantes del país.

Cena en Pangea
Para la cena del primer día, nada mejor que terminar el día como lo empezaste. Pangea es el restaurante del chef Guillermo González Beristáiny tiene una estrella Michelin. Su cocina de alta calidad con ingredientes locales es una experiencia que no vas a olvidar. Te recomendamos mucho hacer reserva y con anticipación.


Día 2
Desayuna en Nolan
Para el segundo día, el desayuno es en Nolan. El proyecto del chef Gus Fernández es uno de los favoritos de Monterrey para el brunch: cocina 100% mexicana con mucho cuidado en cada platillo. Está en Vía Cordillera y abre de martes a domingo de 8 am a 4 pm.


Sube al Cerro de la Silla
El símbolo de Monterrey merece al menos una mañana. El Cerro de la Silla tiene varias rutas según tu nivel, y las vistas desde arriba — con toda la ciudad y la sierra al fondo — son de esas que justifican el esfuerzo. Lleva agua, bloqueador y calzado cómodo. Si prefieres algo menos intenso, el Parque Ecológico Chipinque también ofrece rutas de senderismo con vistas increíbles y un ambiente más relajado.

Come en El Jonuco
Baja del cerro, date una ducha y ve a comer a El Jonuco. Este restaurante trabaja con productos locales y de temporada para reinterpretar los sabores tradicionales de Nuevo León. La propuesta cambia según la estación, siempre con un fuerte compromiso con productores de la región. Es cocina norestense con identidad clara, respeto por la tierra y ejecución contemporánea.


Visita Paseo Santa Lucía
Antes de la cena, date un paseo por el Paseo Santa Lucía. Este canal artificial de casi tres kilómetros conecta el Parque Fundidora con el centro histórico y es uno de los recorridos más agradables de la ciudad, sobre todo al atardecer. Puedes hacerlo caminando o en lancha, que cuesta alrededor de $60 MXN y vale mucho la pena.

Termina la noche en Koli
KOLI explora la cocina del noreste desde un formato de menú degustación creativo y profundamente conceptual. Creado por los hermanos Rivera Río, el restaurante ha alcanzado reconocimiento internacional, incluyendo una Estrella Michelin y presencia en listas de los mejores restaurantes de Latinoamérica. Aquí cada tiempo cuenta una historia del territorio, reinterpretada con técnica y precisión.

Monterrey siempre va a tener algo nuevo que descubrir, pero si empiezas por esta lista, te prometemos que vas a querer volver.

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