Ya estamos a semanas de que acabe el 2025, así que por fin me siento con la autoridad de decir “una de las mejores series de comedia que vi en el año”. The Chair Company la empecé a ver casi por casualidad, sin tener contexto, ni haber leído reseñas, ni nada de nada. Sólo sabía lo que se lee en la vaga descripción de HBO.
Quién sabe, tal vez por eso la he disfrutado tanto, por el viejo cliché de que todo es mejor sin expectativas. Y aunque con este texto voy a poner las expectativas bastante altas para la serie, prometo que las cumple.

¿De qué va The Chair Company?
La premisa de esta serie, que fue creada por Tim Robinson y Zach Kanin, es simple: después de caerse de una silla enfrente a todo el despacho de arquitectura para el que trabaja, Ron Trosper (Tim Robinson) se obsesiona con la fábrica que produce el origen de su humillación.
Todo empieza con esos flashbacks que todos hemos tenido a las 2 de la mañana, esos que nos recuerdan una y otra vez nuestros momentos más humildes. Luego, siguen las inocentes búsquedas de Ron por internet, las llamadas a la compañía, las visitas a la fábrica, y todas esas acciones que parecen pequeñas pero que hacen que se obsesione más y más con lo que cree que es una red criminal disfrazada de fábrica de sillas. Y sí, la serie es tan rara como suena.
Todo lo que está bien con la serie
Como a los 30 minutos del primer episodio no estaba del todo segura de qué estaba pasando. No sabía si estaba viendo un drama, un thriller o una comedia, y la premisa es tan tan simple y absurda que no podía imaginar hacia dónde iba. Pero supongo que justo eso es lo que me mantuvo pegada a la pantalla.
Hacer que te la pases rarísimo, que no sepas ni por qué te estás riendo y que te obsesiones tanto con lo que estás viendo como el protagonista, habla de un guion que se aleja totalmente de la comedia fácil y, en cambio, se acerca a una historia que te va a llevar hasta sus últimas consecuencias. Y es que no hay nada peor que una serie o película que se siente como que le faltó dar el último paso por miedo a ser demasiado y se queda sin ser una cosa ni la otra.
The Chair Company, por suerte, vence este limbo para envolverte con su ritmo que, aunque extraño, no traiciona su esencia y no olvida que es comedia. Justo cuando estás a punto de volver a preguntarte qué estás viendo y por qué, aparece una situación que te hace reír tanto que todo vuelve a tener sentido.
Todavía no han acabado de estrenarse todos los episodios de esta serie, pero HBO ya reveló que tendrá una segunda temporada. Así que si estás buscando una serie que se salga de lo común, te haga reír mucho y quieras estar seguro que no te van a dejar a la mitad, The Chair Company tiene que estar en tu watchlist

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