El burrito: con todo y su nombre curioso, este platillo, cuyo origen se remonta al norte de México —específicamente a los estados de Chihuahua y Sonora— se ha convertido en uno de los emblemas más reconocidos de la gastronomía mexicana.
Nuestro burrito sigue viajando y conquistando más paladares, recordándonos que la cocina mexicana es como esa tortilla de harina: se estira, se adapta, pero nunca pierde su esencia.
Aunque los burritos hoy son famosos en todo el mundo y hasta se venden en eventos como el Super Bowl, su historia comenzó como una comida práctica para trabajadores. Aquí descubrimos la fascinante historia de este ícono mexicano que pasó de ser el lunch perfecto a platillo mundialmente famoso. Y sí, es probable que se te antoje un burrito después de leer esto.

El misterioso origen del burrito (y todas sus teorías)
¿Un platillo mexicano con tantas historias como ingredientes? El burrito nos tiene con un misterio histórico más sabroso que sus rellenos. A diferencia de otros antojitos mexicanos, nadie sabe exactamente quién inventó esta delicia envuelta en tortilla de harina.
La primera pista aparece en el Diccionario de Mexicanismos en 1895. Aquí viene lo interesante: lo describe como “una tortilla arrollada, con carne u otra cosa dentro, que en Yucatán llaman codzito, y en Cuernavaca y México, taco”. Y sorpresa… ¡lo ubica en Guanajuato!
Algunos dicen que el nombre viene de los viajeros que cruzaban la frontera con burros como transporte. El escritor sonorense Horacio Sobarzo tiene otra idea en su Vocabulario Sonorense (1966): antiguamente se usaba carne de burro en vez de res.
¿Y sabías que una noble escocesa ya hablaba de “burros” en 1843? Frances Erskine Inglis probó una tortilla rellena de queso en Michoacán y lo documentó en La Vida en México.
Lo único seguro es que nuestro querido burrito creció en el norte de México, donde la tortilla de harina reinaba gracias a que el trigo abundaba desde la época colonial. El resto… bueno, digamos que cada quien tiene su versión favorita.
Aunque la versión más popular nos cuenta que todo empezó con Juan Méndez, un vendedor ambulante que durante la Revolución Mexicana (1910-1917) envolvía sus guisos en tortillas grandotas para mantenerlos calientes mientras recorría las calles de Ciudad Juarez en su burro (de ahí el nombre).

Juan Méndez: la leyenda detrás del burrito juarense
Entre todas las historias del burrito, la de Juan Méndez es la más conocida.
Algunos dicen que todo empezó a finales del siglo XIX en Ciudad Juárez, Chihuahua, mientras otros juran que fue durante la Revolución Mexicana (1910-1917).
Lla historia va así: Méndez era un vendedor ambulante con un problema… ¿cómo mantener la comida caliente durante sus largas jornadas? Su solución fue tan mexicana como ingeniosa: envolver los guisos en tortillas de harina más grandotas que las normales. Frijoles, carne, arroz y condimentos… todo cabía perfecto en su creación.
El éxito le llegó como avalancha. Tanto que tuvo que conseguir un ayudante especial: su burro, que se convirtió en el transporte oficial de estas delicias por el barrio de Bella Vista. Los clientes, al verlo llegar, gritaban emocionados “¡Llegó el señor de los burritos!” y así, “sin querer queriendo”, bautizaron este manjar.
La fama de sus burritos cruzó fronteras. Méndez empezó a llevar sus creaciones hasta El Paso, Texas, convirtiendo su platillo en uno de los primeros embajadores de la cocina mexicana en Estados Unidos.
La historia de Juan Méndez suena bonita, pero… parece más leyenda urbana que realidad.
Algunos historiadores, como Gustavo Arellano (autor de Taco USA: Cómo la comida mexicana conquistó Estados Unidos) cuestionan esta versión, justo porque el término “burrito” ya existía antes de que nuestro héroe juarense comenzara su negocio.
¿Que si fue Juan Méndez el creador? ¿Que si nació en Guanajuato antes de la Revolución? La verdad es que las teorías sobre el origen del burrito son como las salsas: cada quien tiene su favorita. Lo cierto es que su curiosa historia se ha convertido parte del sabor y la mitología de este platillo norteño que todos amamos.

Realmente, ¿por qué le decimos “burrito”?
Las teorías sobre su nombre son tan variadas como sus rellenos:
- La teoría poética: dicen que la tortilla enrollada se parece a la orejita de un burro (¡usa tu imaginación!)
- La teoría del equipaje: como los burritos cargaban cobijas y paquetes enrollados, alguien vio el parecido con este taco grandote.
- La teoría práctica: igual que un burrito te lleva a donde quieras, este antojito es el compañero perfecto para cualquier viaje.
- La teoría sonorense: los más rudos aseguran que originalmente se hacía con carne de burro o caballo convertida en machaca
Como pasa con todo en México, cada región le pone su toque. El Diccionario enciclopédico de la Gastronomía Mexicana nos cuenta que algunos le dicen “burros” o “burritas”. En Sonora las rellenan de machaca con salsa o huevo, mientras Sinaloa presume sus versiones con chilorio o mochomos.
¿Y sabes qué es lo más curioso? En Guanajuato, donde ese diccionario de 1895 ubica el término original, ya hacían los burritos exactamente como los conocemos hoy. O sea que existían mucho antes de todas esas historias sobre Juan Méndez.
Lo seguro es que nació como el lunch perfecto para trabajadores, campesinos y vaqueros, acompañado de su cafecito negro o refresco. Y mírenlo ahora, conquistando paladares por todo el mundo como embajador estrella de nuestra gastronomía.

La evolución del burrito a través del tiempo
De humilde taquito a estrella internacional, nuestro querido burrito ha recorrido un camino más largo que la fila de una taquería famosa.
Al principio, la cosa era simple. En el norte —Sonora, Chihuahua y Sinaloa— el burrito era pura honestidad: tortilla de harina con uno o dos ingredientes. Nada de complementos sofisticados; pura machaca, frijoles o chile verde. Aquí se mantiene su esencia original (porque hay cosas que no se tocan).
Pero todo cambió cuando cruzó la frontera en los años 40 y 50. California, Arizona y Texas le abrieron los brazos, pero fue en el barrio Mission de San Francisco donde el burrito vivió su transformación más dramática. Se volvió más grande que una torta ahogada, con arroz, frijoles y hasta tres tipos de carne en una sola tortilla.
Mientras tanto, en México cada región le puso su sello. Baja California presumiendo sus burritos de machaca, Sinaloa luciendo el chilorio y los mochomos, y Sonora… bueno, en Sonora el chile con machaca en salsa o con huevo es ley.
¿Y sabes qué tan popular se ha vuelto? Según Statista, para 2022 alcanzó un 77% de popularidad en Estados Unidos. Aunque seamos honestos, el burrito gringo y el mexicano ya son como primos lejanos.
Mientras nosotros lo mantenemos simple y delicioso, allá le ponen hasta arroz, queso cheddar y guacamole… todo junto. Ya hasta llegó a Japón y Australia, donde lo preparan con toda clase de ingredientes. Así somos los mexicanos, compartimos nuestros sabores y dejamos que el mundo los haga suyos.
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