Todos estamos hablando de Raúl Jiménez y, seguramente, hay algo que llama la atención además de sus goles: la banda protectora que siempre lleva en la cabeza. No es un accesorio ni una superstición. Es el recordatorio de uno de los momentos más difíciles de su carrera y, al mismo tiempo, de una de las recuperaciones más impresionantes que ha vivido el futbol.


Todo cambió en un partido de la Premier League
El 29 de noviembre de 2020, durante un partido entre el Wolverhampton y el Arsenal, Jiménez chocó de cabeza con el defensor brasileño David Luiz mientras ambos disputaban un tiro de esquina.
El impacto fue tan fuerte que el delantero mexicano sufrió una fractura de cráneo, una lesión que puso en riesgo no solo su carrera, sino también su vida. Raúl perdió el conocimiento en la cancha y fue trasladado de inmediato al hospital, donde fue sometido a una cirugía de emergencia. Los médicos le colocaron una placa de metal y varios tornillos para estabilizar el hueso fracturado.
Una recuperación que parecía imposible
Durante varios meses, la prioridad dejó de ser el futbol. Jiménez tuvo que enfocarse completamente en su recuperación física y neurológica antes de siquiera pensar en volver a entrenar. Pasó casi nueve meses fuera de las canchas y, cuando finalmente recibió el alta médica para regresar a la competencia, lo hizo bajo una condición muy clara: proteger la zona donde había sufrido la fractura.


La razón por la que siempre usa esa banda
Desde su regreso en 2021, Raúl utiliza una banda protectora especialmente diseñada para absorber impactos en la cabeza. Aunque a simple vista parece una cinta deportiva común, en realidad está fabricada con materiales acolchados que ayudan a reducir la fuerza de posibles golpes durante los partidos.
Después de una lesión como la suya, cualquier impacto en esa zona representa un riesgo mayor que para otros futbolistas, por lo que el uso de esta protección forma parte de las recomendaciones médicas que ha seguido desde entonces.
También cambió su forma de jugar
Más allá de la protección física, Jiménez ha reconocido en distintas entrevistas que volver a disputar balones por arriba fue uno de los mayores retos de su recuperación. Durante mucho tiempo tuvo que recuperar la confianza para volver a cabecear sin miedo. Con el paso de los partidos, esa seguridad regresó, aunque la protección nunca desapareció.


Hoy esa cinta ya forma parte de la imagen de Raúl Jiménez. Para muchos aficionados es tan característica como su número o su forma de celebrar los goles. Pero detrás de ella existe la historia de un futbolista que sobrevivió a una lesión que pudo terminar con su carrera y que, contra todo pronóstico, volvió a jugar al más alto nivel, representar a México y seguir marcando goles.

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