Del museo a la pantalla: pinturas que el cine hizo inolvidables

Algunas pinturas ya eran conocidas antes de pisar la gran pantalla, pero algo mágico ocurre cuando una obra aparece en una escena clave, acompañada de una mirada, un silencio, o una banda sonora que nos rompe un poco por dentro.

Así que, si eres de los que se queda pegado a la pantalla cuando aparece una galería o una pared con un solo cuadro que parece decirlo todo… este artículo es para ti.

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Foto de Zalfa Imani en Unsplash

Descubre con nosotros 6 pinturas que aparecen en el cine

La joven de la perla y la película que la volvió ícono

No se sabe mucho de ella, pero todos la conocen. Esa chica con un turbante azul y una mirada que parece hablar. En 2003, Scarlett Johansson la interpretó en La joven de la perla, y de pronto, el cuadro de Vermeer dejó de ser solo una joya del siglo XVII para convertirse en una obsesión pop.

¿Qué hizo el cine? Le dio historia a una incógnita. Le dio voz a una modelo anónima. Le puso luz a una sombra silenciosa.

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Van Gogh y la eternidad de su trazo en Loving Vincent: pinturas que merecen estar en el cine

Puede que ningún artista haya sido tan retratado en pantalla como Vincent Van Gogh. Pero Loving Vincent (2017) fue algo completamente distinto: una película animada con más de 60 mil cuadros pintados al óleo por artistas reales, imitando su estilo.

¿El resultado? El cine no solo usó sus pinturas, se convirtió en una de ellas.

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El Grito: una pintura que se volvió cine de culto

Puede que Edvard Munch jamás haya imaginado que su famoso Grito se convertiría en ícono del cine de terror. Pero Scream (1996) lo hizo: la máscara del asesino está inspirada directamente en la figura del cuadro.

De galería a disfraz de Halloween. De expresión artística a símbolo del horror adolescente. ¿Quién lo diría?

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Frida Kahlo y el arte como espejo

La película Frida (2002), con Salma Hayek, no solo nos presentó a la artista, también hizo de sus pinturas un lenguaje narrativo. Cada escena está teñida de su estética, sus colores, su dolor.

No se trata de mostrar las pinturas, sino de habitarlas. De volverlas carne y experiencia.

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Claude Monet y Woody Allen uniendo la pintura y el cine

En una de las escenas más encantadoras de Midnight in Paris, Owen Wilson pasea por el Museo de l’Orangerie, donde se encuentra con los nenúfares de Monet y esa atmósfera brumosa que casi parece un recuerdo más que una pintura.

La obra Impresión, sol naciente, que le dio nombre al impresionismo, se convierte en un puente entre el París moderno y el de ensueño de los años veinte. Es arte como pasaporte. Como si entrar al cuadro también fuera entrar a otra vida.

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La mujer de dorado recibió justicia

La película The Woman in Gold, protagonizada por Helen Mirren y Ryan Reynolds, muestra la importancia geopolítica e histórica que puede tener una pintura al narrar la historia detrás de Portrait of Adele Bloch-Bauer I, una pintura icónica de Klimt que fue robada por los nazis en Viena durante la Segunda Guerra Mundial.

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Rothko conoció a Joe Black

No necesitas entender a Rothko para que te atraviese. En Meet Joe Black, el arte aparece sin anunciarse, como la muerte misma (guiño al personaje de Brad Pitt).

En una de las escenas más silenciosas y cargadas de emoción, un cuadro de Rothko está colgado en la casa de William Parrish. Un rectángulo flotando sobre otro, colores difusos que vibran en la pared. No se mueve, pero todo se siente. Rothko pintaba emociones, no formas, y la película lo entendió a la perfección. Mientras Parrish reflexiona sobre la vida que se le va, el cuadro lo mira. Y nosotros también.

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Bonus: pinturas inventadas que el cine volvió reales

A veces el cine hace su propio arte. Como Jack pintando a Rose en Titanic, o la obra central en La mujer del cuadro de Fritz Lang. Incluso si no cuelgan en ningún museo, hay pinturas que solo existen en la pantalla… y aun así, no se nos olvidan.