One&Only Mandarina: una nueva definición de lujo

Como te había platicado en la primera parte de este especial sobre One&Only y su trabajo con JVP Logística para llevar a los huéspedes en aviones privados a los hoteles de la marca en México, mi estancia en One&Only Palmilla fue de ensueño. Se trató de un viaje paradisiaco lleno de sol en una hacienda de los años 50 donde parecía que todo era hecho a la medida para mí.

Después de hacer check out y regresar al aeropuerto para tomar el siguiente vuelo privado por parte de JVP a Puerto Vallarta, pensé que no había manera de superar esto, pero las cosas cambiaron muy rápido. El vuelo tomó cerca de una hora donde nuevamente hubo mimosas y el trato de lujo que ya podíamos esperar, pero al tocar el suelo, una camioneta de One&Only ya nos esperaba con todas las amenidades para otro viaje de una hora, esta vez por tierra.

One&Only Mandarina se encuentra en la Riviera Nayarit, poco después de Sayulita y San Pancho en un nuevo complejo que el hotel comparte con residencias de lujo. Al llegar a la recepción la arquitectura contemporánea que contrasta con la vegetación te hace sentir en lo que es un verdadero hotel del siglo XXI. Para moverte en este hotel es necesario usar los carritos de golf que tienen preparados en todas las zonas del hotel, pues éste ocupa muchísimo espacio y sería imposible recorrerlo caminando.

La vegetación también cubre cada centímetro del espacio y aquí es más que decorativa, pues cada habitación (o treehouse) es un espacio independiente en los riscos que dan hacia el mar, por lo que las plantas y árboles sirven como elementos que brindan privacidad a cada treehouse.

Todos saben que dependiendo de las estrellas de un hotel la experiencia cambia, pero muchos hoteles de cinco estrellas mantienen instalaciones que se sienten prefabricadas o falsas y uno sabe que puede encontrar exactamente lo mismo en los hoteles de cadena sin importar si se encuentra en Madrid, Barcelona o Frankfurt.

En One&Only Mandarina es completamente distinto, se puede ver que cada detalle del hotel fue diseñado específicamente para este lugar. La naturaleza es protagonista, por eso las ventanas y puertas de piso a techo son esenciales, pero dentro las cosas también impresionan con los acabados en cobre repujado decorativo, textiles mexicanos artesanales (la bata de día es sin duda la mejor que he usado en mi vida) y distintas obras artesanales decoran la habitación. Incluso las amenidades como los jabones y cremas son de distintas marcas mexicanas enfocadas en el bienestar y calidad del producto.

Claro que lo que más impresiona en la habitación es salir a la terraza con su infinity pool privada y una vista donde el cielo y el mar se fusionan y contrastan con el verde de los árboles y plantas endémicas de la región. Aunque aún puedes ver otras habitaciones o partes del hotel a lo lejos, en un ejercicio mental, enfocándote solamente en el verde y el azul, así como en los sonidos de la naturaleza, es muy fácil perderse en la inmensidad de la naturaleza y entender el verdadero sentido de un hotel como Mandarina.

Esto podría resumir un lugar perfecto, pues con una habitación así no te dan ganas de salir de ella (y es lo que muchos hacen, se dice que muchos de los famosos que se han hospedado aquí realmente no salen a las zonas comunes del hotel), pero al bajar toda la colina hasta el Jetty Beach Club descubrí que no podría estar demasiado tiempo en mi habitación.

Si arriba el verde es rey, aquí el azul del mar y el cielo contrastan con el resto de los colores que quedan de fondo, todo mientras disfrutas de la deliciosa comida de mar que es estrella en este sofisticado pero ameno club de playa.

Lo mejor de esto es que con todos los servicios que cuenta el hotel no tienes que preocuparte por nada. Si tienes hijos, ellos podrían y querrían pasar todo el día en un club de niños que es el sueño de cualquiera, pues cuenta con todo para una aventura en la naturaleza y además un centro de descanso con películas, videojuegos y más (además de un santuario de mariposas donde pueden aprender sobre ellas y mucho otros animales).

Después de conocer distintos lugares del hotel, como el gimnasio completamente equipado con una vista natural que te motiva a darlo todo o las salas de meditación en medio de la vegetación donde el sonido de las aves te permite un mayor estado de bienestar, fuimos a cerrar la noche con tragos en el que podría ser uno de los mejores bares de todo el país.

The Treetop es el corazón de Mandarina (junto a Carao, del que ya hablaremos), un bar «colgante» con una de las mejores vistas en todo el hotel (y eso ya es mucho decir) y una carta de cócteles de autor que reflejan la filosofía de sustentabilidad que One&Only ha buscado desde hace años. El bar es zero waste, pero eso no le quita la sofisticación a ningún trago ni alimento, y el reducido espacio en el que aún cabe un DJ que se presenta todos los días hacen que te sientas en un speakeasy que flota sobre la jungla de Nayarit.

One&Only Mandarina es un espacio enfocado en el bienestar del cuerpo y espíritu, por lo que a pesar de tener espacios como Treetop, su esencia viene de actividades como una clase de respiración que llevó a más de uno a las lágrimas por abrir puertas que no sabíamos que existían, o por darnos un viaje a caballo a través de los campos del hotel y llegar hasta la playa para disfrutar más de la cocina de autor en el Canalan Beach Club.

Es a través de las actividades de bienestar que uno se siente aún más recompensado cuando llega a un lugar de extrema belleza y se deja consentir con lo mejor que la gastronomía y mixología mexicana pueden ofrecer. Por eso al pasar al spa por un masaje de descarga y terminar nuestras actividades del día, regresé a mi cuarto donde pude relajarme aún más en la habitación que estaba siendo besada por el sol. Nadar, disfrutar de tu disco favorito mientras tomas una cerveza y ves cómo el sol comienza a ponerse en el horizonte es una actividad tan común cuando uno está de vacaciones, pero el entorno muchas veces dicta cómo te sientes internamente y aquí solo hay una palabra para describirlo: paz.

Un viaje perfecto solo puede tener un broche de oro como lo es bajar a Carao, el restaurante insignia de One&Only Mandarina que fue diseñado por el hotel en colaboración con Enrique Olvera y donde todo, desde la cocina abierta con los grandes hornos expuestos, la selección de vinos y los platillos que reflejan lo que es la alta cocina mexicana tienen la huella del chef mexicano más importante a nivel mundial.

Hay demasiadas cosas en Mandarina que te pueden dejar boquiabierto. Cada espacio que conocíamos era una muestra del arduo trabajo del hotel por brindar una experiencia que superara las expectativas y así como yo dije que a pesar de haber visto fotos y videos del hotel, estar en ese lugar te hace ver que nada le hace justicia a la belleza del lugar. Con estas palabras intenté describir la que es una experiencia inolvidable en unos de los mejores hoteles de México, pero sin duda sé que quedan cortas y que necesitas vivirlo para entenderlo.

Además, la experiencia completa de la mano de JVP Logistica, que te recoge en tu hogar, te lleva a un avión privado para evitar todo el trámite burocrático de los aeropuertos (así como las largas filas, aglomeraciones y posibles cambios de horario o cancelaciones) y se encarga de que tú solo tengas que disfrutar, es un must al escapar, aunque sea por unos días, al paraíso.

Todas las fotografías fueron tomadas con un motorola Edge 20 Pro.