El diseño es una de esas disciplinas que se entiende mejor viéndola en persona que leyendo sobre ella. Hay algo en estar frente a una silla de Eames, un cartel de la Bauhaus o un objeto que ganó un Red Dot que ninguna pantalla puede replicar. Si el diseño es tu obsesión, estos son los lugares de peregrinación obligatoria que han definido qué consideramos “buen diseño” y que siguen marcando hacia dónde va la disciplina.
Los mejores museos de diseño en el mundo
Vitra Design Museum – Weil am Rhein, Alemania
El museo de diseño industrial más importante del mundo es un campus. El complejo Vitra es un parque temático de arquitectura donde conviven edificios diseñados por Frank Gehry, Zaha Hadid y Tadao Ando, cada uno tan estudiado como las piezas que alberga. Su colección de sillas y mobiliario es legendaria, pero el verdadero secreto está en el Vitra Schaudepot, un archivo donde miles de objetos están organizados de forma tan precisa y tan estética que el depósito mismo se convierte en obra de arte.

Victoria and Albert Museum – Londres, Reino Unido
El V&A es el museo de artes decorativas y diseño más grande del planeta. 5,000 años de creatividad humana en un solo edificio, desde cerámica antigua y moda de alta costura hasta diseño de videojuegos y mobiliario contemporáneo. Un detalle que merece mención aparte es su cafetería, diseñada por William Morris y considerada una de las más bellas del mundo.

Bauhaus Museum – Dessau y Weimar, Alemania
Aquí nació el diseño moderno tal como lo conocemos. La premisa de la escuela Bauhaus parece obvia hoy precisamente porque se impuso con tanta contundencia en los años 20 que ya no podemos imaginar el diseño sin ella. Visitar los edificios originales y entender cómo un pequeño grupo de arquitectos y artistas transformó para siempre la tipografía, la arquitectura y el diseño industrial es una experiencia que permite entender de dónde viene casi todo lo que nos rodea.

Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum – Nueva York, Estados Unidos
El único museo en Estados Unidos dedicado exclusivamente al diseño histórico y contemporáneo tiene dos razones para visitarlo. La primera es su sede: la antigua mansión de Andrew Carnegie, un edificio de 1902 que es en sí mismo un objeto de estudio. La segunda es su enfoque tecnológico, que no tiene equivalente en ningún otro museo del mundo. Al entrar te entregan una pluma digital con la que puedes “coleccionar” los objetos que te gustan directamente de las paredes interactivas, para consultarlos y descargarlos después desde casa. Es la manera más inteligente que existe de repensar la relación entre el visitante y la colección. Su biblioteca de papeles pintados y textiles, de las más completas del mundo, es un recurso que los diseñadores de todo el planeta vienen a consultar.

Design Museum – Londres, Reino Unido
Si el V&A abarca cinco milenios, el Design Museum de Kensington se concentra en el presente y en lo que viene. Cubre diseño de producto, industrial, gráfico, moda y arquitectura contemporánea, y es el lugar más adecuado para entender hacia dónde va el diseño sustentable y cómo la inteligencia artificial está empezando a redefinir los procesos creativos.

Stedelijk Museum – Ámsterdam, Países Bajos
Holanda es una potencia en diseño gráfico y conceptual. El llamado Dutch Design tiene una identidad reconocible en cualquier parte del mundo y el Stedelijk es su archivo más importante. Su colección de carteles, tipografía y mobiliario, especialmente del movimiento De Stijl, es una de las más influyentes de la historia del diseño. Piet Mondrian, Gerrit Rietveld y sus contemporáneos entendieron el color y la forma como un lenguaje, y verlo en contexto cambia la manera en que uno mira cualquier objeto cotidiano.

Red Dot Design Museum – Essen, Alemania / Singapur
El premio Red Dot es el Oscar del diseño industrial, y este museo es su sede física. Solo se exhiben objetos que han ganado el reconocimiento por su excelencia en innovación, ergonomía y calidad de fabricación como electrodomésticos, cámaras, robots o prototipos de automóviles. Todo lo que está en las salas pasó por un proceso de evaluación riguroso antes de llegar ahí. La sede de Essen añade una capa extra de significado, ya que ocupa una antigua mina de carbón en el complejo Zollverein, creando un contraste brutal y hermoso entre la industria pesada del siglo XIX y el diseño más refinado del presente.


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