La importancia de la comunidad me quedó clara al visitar San Miguel de Allende. Una ciudad pequeña, pero llena de rincones, personas y conversaciones que te hacen sentir parte de algo mucho más grande.
Solo me bastó un fin de semana para descubrir spots y personas cuya pasión por lo que hacen es lo que da a SMA ese encanto que no encuentras en ningún otro lugar. Tal vez tenga que ver con la energía que carga la ciudad, por la leyenda que dice que está construida sobre una cama de cuarzo y atrae a personas a crear cosas ahí; o simplemente con su sentido de comunidad, que genera una energía muy linda.
Proyectos sustentables en San Miguel de Allende y Levain & Co.
Primero visité el Rancho La Estrella, a cargo de Christina. Una pequeña granja urbana donde elaboran queso de cabra (el mejor que he probado), huevos y lechugas. Un espacio que ofrece una experiencia gastronómica única a través de reservaciones (mín. 6 personas, máx. 24 personas), donde podrás probar platillos elaborados con productos de su misma granja y de productores locales. Además, puedes recorrer el rancho, el huerto y conocer a las cabras (Rosita fue mi favorita). El costo es de $1,500 por persona y puedes escribirles a su Instagram @laestrellasma; vale totalmente la pena.


También tuve la oportunidad de probar el nuevo vermut de Cava Garambullo, hecho en colaboración con Arca Tierra, un proyecto de experiencias de turismo rural y gastronómico en las chinampas de Xochimilco, donde utilizaron más de 20 hierbas de la región. La presentación del vermut fue en Cumpanio, un bistró cálido y contemporáneo ubicado en el centro de San Miguel de Allende, donde pudimos degustarlo con diferentes platillos. El vermut ya está a la venta y se puede comprar directamente con ellos en @cava_garambullo.


Toda esta experiencia fue posible gracias a Levain & Co., una propuesta de hospitalidad creativa en México que, desde San Miguel de Allende, ha creado un encuentro entre la hospitalidad, la experiencia, el diseño y la comunidad. Como parte de su grupo están Panio, una de las mejores panaderías artesanales; Cumpanio, el bistró contemporáneo; y Hortus, un restaurante mediterráneo con una vibe muy cool.


Después de pasar esos días en San Miguel de Allende, me queda claro que el encanto de esta ciudad no está en su tamaño, sino en la fuerza de su comunidad. Aquí, cada persona, proyecto y espacio se entrelazan para construir algo más grande. Esa unión es la que mantiene viva la esencia de SMA y la convierte en un destino donde todo parece posible.

Debe estar conectado para enviar un comentario.