Es temprano por la mañana y te alistas para otro día laboral. El desayuno está servido, te sientas a la mesa, le das el primer sorbo a tu taza de café que, según te dijeron, tiene la molienda perfecta y los granos de la más alta calidad. Lo saboreas y te preguntas por qué no sabe como el de esa cafetería que tanto te gusta. ¿Fue la cafetera? ¿El agua? ¿El café no era tan bueno como te dijeron? Quizá la respuesta no se deba a una sola razón, pero aquí te explicamos qué debes considerar para conseguir la taza de café perfecta desde la comodidad de tu hogar.
Cómo preparar la taza de café perfecta en casa
El proceso de elaboración del café se comprende de varios pasos y elementos que, de modificarse, pueden cambiar de manera significativa el sabor de tu bebida. Además, existen muchas maneras de preparar una taza de café; todo depende de las herramientas que tengas a la mano y el tipo de bebida que desees. Sin embargo, hay tres aspectos fundamentales en los que debes fijarte para lograr la taza de café perfecta en casa, los cuales describimos a continuación.

El ABC de la taza de café perfecta
A) Lo más importante: el grano
Lo primero que debes saber es que existen dos tipos de grano principales: arábica y robusta. El grano arábica, originario de Etiopía, es el más cultivado en el mundo y se caracteriza por su sabor suave y aromático. El robusta es más fuerte y amargo, pues tiene casi el doble de cafeína que la variedad arábica, por lo que puedes obtener una bebida más cremosa y “con más cuerpo”. Esta variedad se cultiva principalmente en climas cálidos y con una altitud baja.
Una vez que ya identificaste el tipo de grano y su origen, presta atención al tueste, que puede ser ligero, medio y oscuro. El primero te dará una bebida más ácida y con notas herbales, el segundo tendrá un ligero sabor a cacao, mientras que el tercero, el oscuro, es menos ácido pero un poco más amargo.
Ten en cuenta que el café tostado es delicado y perecedero. Contiene compuestos volátiles que se desarrollan durante el tueste y que “se escapan con el tiempo”, sobre todo con la exposición al oxígeno, la luz, el calor y la humedad. Además, los granos de café tostados contienen grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2), por lo que es necesario esperar unos días para que libere el exceso de este gas y desarrolle su sabor por completo.
De acuerdo con los expertos, el periodo de frescura óptima del café es de entre una y cuatro semanas después del tueste. Para preservar su calidad, la recomendación es almacenarlos en un recipiente hermético y opaco con una válvula desgasificadora que permita la salida del CO2 sin que entre oxígeno.

Lo mejor es moler los granos de café tostados justo antes de prepararte una taza de esta bebida, tal como lo hacen en esa cafetería que tanto te gusta. Sin embargo, no todos contamos con las herramientas de molido o estaciones de café en casa, por lo que al final de este artículo encontrarás algunos consejos para comprar un buen café molido. Antes te explicamos los principales tipos de molienda para que elijas tu favorita y la que corresponda con el tipo de cafetera que tienes en casa:
- Gruesa: perfecta para métodos de inmersión, como la prensa francesa. El resultado será una taza de café intensa sin llegar a lo amargo.
- Media gruesa: recomendada para cafeteras automáticas, pues el agua fluye de manera uniforme. Tu café tendrá un sabor equilibrado.
- Media: permite una extracción constante y es perfecta para el método de café vertido o para las cafeteras de goteo.
- Fina: indicada para las cafeteras italianas, ya que la extracción es rápida.
- Muy fina: con una textura similar a la sal de mesa, es perfecta para preparar un espresso.
B) La calidad, acidez y temperatura del agua
Quizá no habías prestado tanta atención al agua con la que preparas tu café, pero es importante que sepas que más allá de las diversas marcas de agua embotellada que hay, o si utilizas agua del grifo hervida o filtrada, existen dos tipos de agua: blanda y dura. La primera tiene una baja concentración de minerales como el calcio y el magnesio, mientras que la segunda es rica en ellos.
El agua embotellada puede ser dura o blanda, dependiendo de la marca, el origen y el proceso de purificación. Por lo general, el agua mineral es dura debido a su alto contenido de minerales, mientras que el agua purificada tiende a ser blanda. Así, mientras que el agua blanda produce un café más ácido, el agua dura no.
Para identificar qué tipo de agua estás utilizando, puedes revisar la etiqueta de tu agua embotellada de confianza o hacer la prueba del jabón: vierte un poco de jabón para trastes en una botella, agrega agua y agítala. Si hay mucha espuma, el agua es blanda, si no, es dura.

Respecto a la temperatura, Methodical Coffee dice que el agua más caliente extrae los sabores más rápido, mientras que el agua más fría hace este proceso lento. Según estos “nerds” del café como se hacen llamar, la temperatura ideal suele ser de 88 a 93 °C, pero ajustarla puede ayudar a equilibrar la extracción según el tamaño de la molienda y el método de preparación.
C) Proporción y herramientas
¿Habías escuchado hablar de la “proporción áurea” o “dorada” del café? Ésta se refiere a la cantidad de café y agua a utilizar en una infusión. De acuerdo con la Specialty Coffee Association, la proporción áurea del café, la que suele producir la taza más equilibrada, es 1:18; es decir, 1 parte de café por 18 de agua.
Sin embargo, la proporción perfecta es cuestión de gustos. En Methodical Coffee recomiendan ajustarla según el tipo de café que vayas a prepararte: si la preparación es por goteo, la relación deberá ser de 1:16 a 1:18; para una prensa francesa, lo mejor será de 1:12 a 1:16; un espresso, por ejemplo, es de 1:2; si tu técnica es vertida, entonces la relación deberá ser de 1:14 a 1:16. Por último, para un café frío, se recomienda que sea de 1:5 a 1:8.
Si te gustan los sabores fuertes y tostados, prueba con una proporción cercana a 1:15, pero si lo tuyo son los sabores delicados, parte de 1:18 o un poco más. Si usas demasiada agua, la extracción del sabor del café será insuficiente, por lo que tu bebida será débil o aguada; en cambio, la falta de agua extraerá demasiado amargor, lo que te dará como resultado un café con sabor a quemado.
En cuanto a herramientas, evita los molinos con navajas, ya que generan un molido desigual. Lo ideal es un molino con superficies abrasivas (de fresas) que dé como resultado partículas uniformemente pequeñas.
Consejos para comprar un buen café molido
Si no cuentas con herramientas de molido en casa, al comprar un café molido revisa:
- El origen y el tipo de grano: opta por cafés de especialidad y certificaciones sostenibles (orgánico, comercio justo).
- La fecha de tueste: recuerda que la frescura óptima va de una a cuatro semanas.
- El envase: que tenga una válvula unidireccional para mantenerlo fresco.
- La molienda: ésta debe ser de acuerdo a tu cafetera y método de preparación.
La taza de café perfecta es cuestión de gustos, de prueba y error, pero con estos consejos ya sabes en qué prestar más atención al momento de prepararte una en casa.

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