La panadería en CDMX que abre 24 horas desde hace más de 60 años

Hay antojos que no entienden de horarios: llegan de madrugada o después de salir del trabajo. Y en una ciudad tan viva como la CDMX, hay un lugar que desde hace más de seis décadas ha sabido responder a todos ellos sin importar la hora: Tahona, la panadería que abre las 24 horas, los 365 días, fundada desde hace más de 60 años y que hoy es un verdadero ícono chilango.

Ubicada sobre Eje Central Lázaro Cárdenas, casi esquina con Belisario Domínguez, Tahona no solo es famosa por su horario ininterrumpido, sino por ser uno de esos espacios que parecen pausados en el tiempo.

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Tahona: la panadería abierta 24 horas en la CDMX

Fundada en 1957, esta panadería nació con una idea clara: ofrecer pan artesanal, recién hecho y accesible, sin importar si es lunes a las 7 de la mañana o domingo a las 3 de la madrugada. Su nombre significa “Donde se hace el pan” y fue fundada por Don Venancio, combinando innovación con tradición.

Entrar a Tahona es dejarse llevar por el aroma a pan caliente que sale del horno a cualquier hora. Detrás del mostrador se despliega una oferta que supera los 150 tipos de pan (que varía en horario) entre piezas dulces, saladas, bolillos, baguettes, chapatas y especialidades artesanales, además de cerca de 30 variedades de pasteles, disponibles tanto completos como por rebanada. Aquí encuentras desde las conchas tradicionales hasta panecito de temporada y recetas que se han mantenido intactas durante generaciones.

Parte de su encanto está en que nunca sabes exactamente qué te vas a llevar. Cada visita es distinta y depende de la hora, del ritmo del horno y del antojo del momento. A eso se suman bebidas calientes como café, leche o chocolate, que hacen de cualquier parada algo mucho más reconfortante, especialmente durante la noche.

Tahona también ha sabido convertirse en un punto de encuentro. A su espacio llegan estudiantes, trabajadores nocturnos, vecinos, parejas que buscan cerrar la noche con algo dulce y turistas curiosos que descubren que en la CDMX siempre hay pan recién hecho. Su ubicación, frente al histórico Teatro Blanquita y a pocos pasos de zonas clave del Centro Histórico, la vuelve una parada natural antes o después de cualquier plan.

Este es un pequeño recordatorio de que lo que está bien hecho no necesita reinventarse todo el tiempo. Su éxito no está en seguir modas, sino en mantener encendido el horno, cuidar el sabor y ofrecer un espacio cálido cuando casi todo lo demás está cerrado. Y en la CDMX, sin importar la hora, siempre habrá un lugar donde el antojo es bienvenido y el pan nunca falta.