La historia real detrás de México 86, la nueva película de Netflix 

Si algo nos ha enseñado el fútbol es que las historias más increíbles suelen ocurrir fuera de la cancha. Y eso es justamente lo que explora México 86, la nueva película de Netflix protagonizada por Diego Luna, que llega a la plataforma el próximo 5 de junio.

La cinta, dirigida por Gabriel Ripstein, se inspira en uno de los episodios más improbables en la historia de los Mundiales: cómo México terminó organizando la Copa del Mundo de 1986 cuando, en teoría, no estaba en los planes de nadie.

Porque sí, aunque hoy nos parezca natural asociar el Mundial del 86 con el Estadio Azteca, Maradona y la icónica “mano de Dios”, la realidad es que México obtuvo la sede casi por accidente.

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El Mundial que no iba a ser en México

Originalmente, la Copa del Mundo de 1986 estaba programada para celebrarse en Colombia. La FIFA había otorgado la sede al país sudamericano desde 1974, pero a principios de los años ochenta comenzaron a surgir problemas económicos que hicieron cada vez más difícil cumplir con las exigencias del organismo.

En 1982, el entonces presidente colombiano Belisario Betancur anunció oficialmente que el país no podría organizar el torneo. Los costos eran demasiado altos y la infraestructura necesaria requería inversiones que el gobierno consideró inviables.

De pronto, la FIFA se quedó sin anfitrión a menos de cuatro años del Mundial.

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La oportunidad inesperada

Con el reloj corriendo, varios países mostraron interés en quedarse con la sede. Entre ellos estaban Estados Unidos, Canadá y México.

Aunque México ya había organizado el Mundial de 1970, parecía poco probable que volviera a ser elegido. Sin embargo, el país tenía una ventaja enorme: gran parte de la infraestructura ya existía.

Los estadios estaban construidos, la experiencia organizativa seguía fresca y el torneo podía realizarse en un tiempo récord. Frente a otras candidaturas que requerían inversiones millonarias y años de preparación, México representaba la solución más práctica para la FIFA.

En mayo de 1983, el organismo anunció oficialmente que México sería la sede de la Copa Mundial de 1986, convirtiéndose en el primer país en organizar dos Mundiales de fútbol.

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Por ProtoplasmaKid – Trabajo propio, CC BY 4.0

La historia que inspiró la película

México 86 toma como punto de partida este contexto real, pero lo hace desde la sátira política. La película sigue a Martín de la Torre, un burócrata mexicano interpretado por Diego Luna, que utiliza ingenio, contactos y una buena dosis de audacia para ayudar a que el país consiga la sede mundialista. Aunque el personaje es ficticio, la cinta está inspirada en las maniobras políticas, negociaciones y juegos de poder que rodearon la candidatura mexicana.

Netflix ha descrito la película como una comedia dramática que mezcla humor negro, fútbol y política para contar una historia que rara vez aparece en los libros de deporte: todo lo que tuvo que ocurrir detrás de los escritorios para que el Mundial llegara a México. 

Un Mundial que terminó haciendo historia

Lo más curioso es que la apuesta terminó funcionando mejor de lo que cualquiera habría imaginado.

México 86 no solo se celebró con éxito, sino que se convirtió en uno de los Mundiales más recordados de todos los tiempos. Fue el torneo donde Diego Armando Maradona alcanzó el estatus de leyenda con “La Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”, donde el Estadio Azteca volvió a convertirse en el centro del mundo futbolístico y donde millones de personas vivieron algunos de los momentos más icónicos en la historia del deporte.

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Ahora, a unos días de que arranque otro Mundial organizado parcialmente por México en 2026, México 86 llega para recordar que, antes de los goles, los trofeos y las celebraciones, hubo una serie de decisiones políticas,