En marzo de 2007, Chris Martin celebró su cumpleaños número 30 en Ciudad de México, donde Coldplay se encontraba de gira para presentar su álbum X&Y en el Auditorio Nacional. Entre los lugares que visitó durante su estancia estaba la Casa Azul de Coyoacán. Lo que encontró ahí cambiaría la dirección de la banda para los años siguientes.
La última pintura de Frida
Ocho días antes de morir, Frida Kahlo mojó el pincel con pintura de color rojo sangre y, sobre una rebanada de sandía, agregó su nombre, la fecha y el lugar de realización: Coyoacán, 1954, México. Luego, en mayúsculas, plasmó: “VIVA LA VIDA”.
La pintura se llama Naturaleza muerta: Viva la vida y es considerada la última obra de Frida Kahlo. A pesar de su deteriorada salud, el título es un tributo a la vida: las sandías y la manera en que están pintadas resultan emocionantes por el color rojo vibrante y por esa frase que la artista escribió tan cerca de su muerte.
Ese “Viva la Vida” fue, en realidad, su testamento. Frida falleció el 13 de julio de 1954, a los 47 años, debido a una embolia pulmonar en su casa, la misma Casa Azul de Coyoacán.

El momento en la Casa Azul
Entre todas las piezas que Chris Martin conoció ese día en el museo, la que representó un parteaguas fue precisamente ese óleo, cuya cromática de fondo azul y sandías de tonos vibrantes despertó inmediatamente su atención. Cuando más tarde se le preguntó sobre el nombre del álbum, Martin explicó que se refería a la fuerza de Frida Kahlo, que tuvo que soportar la poliomielitis, una columna vertebral rota y una década de dolor crónico: “Ella pasó por muchas cosas, y en sus últimos días pintó un cuadro en su casa donde escribió Viva la Vida… me encantó la audacia de eso”.

De Coyoacán al número uno mundial
La inspiración ocurrió en 2007, pero no fue hasta 2008 cuando se lanzó el álbum Viva la Vida or Death and All His Friends. La canción que le da título se convirtió en uno de los sencillos más grandes de la historia de la banda, y el disco alcanzó un éxito monumental, sumando ocho millones de copias vendidas en apenas dos años.
Si bien el título proviene directamente del cuadro de Frida Kahlo, la letra de la canción narra la caída del rey Luis XVI durante la Revolución Francesa, reflejando temas de pérdida de poder y arrepentimiento. Es decir, el espíritu de Frida, esa audacia de celebrar la vida frente a la muerte, es el motor emocional de la canción, pero la historia que cuenta la letra es otra. Esa dualidad también se ve en el videoclip, que alude a la Revolución Francesa y presenta una estética que recuerda tanto a la pintura de Kahlo como a la obra de Eugène Delacroix La Libertad guiando al pueblo.

Más allá de los récords, los premios y los estadios llenos, “Viva la Vida” terminó convirtiéndose en algo mucho más grande: un puente inesperado entre Coyoacán y el resto del mundo.

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