No hay nada como ir a un restaurante por primera vez y salir con la sensación de que acabas de descubrir una joyita. No porque sea nuevo, no porque nadie más haya ido, sino porque estás seguro de que vas a volver. Eso me pasó hace algunas semanas cuando visité Judas, una cocina migrante ubicada en la Roma Norte.


¿Qué es una cocina migrante?
Judas fusiona la gastronomía de México y Medio Oriente con platillos preparados con productos locales e inspirados en la cocina migrante. Desde tlayudas toluqueñas con babaganoush hasta kebabs de wagyu cross, todo en su menú combina a la perfección los sabores de estas dos culturas.
Aquí les va lo que probamos y repetiría mil veces: Elotes Baby con mayonesa de ajo negro, queso cotija y polvo de chiles; Albóndigas de Cordero en salsa shakshuka y jocoque hecho en casa acompañadas de pan naan; y Beso de Apóstol, que se trata de un brioche con praliné de pistache, kataifi y salsa de chocolate. Todo es reconfortante, vasto y lleno de sabor, lo cual se agradece porque no hay nada más decepcionante que un platillo contenido.


Vas por la comida y te quedas por todo lo demás
Con tantos restaurantes en CDMX la vara está cada vez más alta, así que el espacio, el servicio, la coctelería y el ambiente no pueden quedar en segundo plano. En Judas tienen esto muy claro y lo notas en cada detalle. Su lugar es perfecto para ir con amigos o a una date, y el mood invita a quedarse hasta tarde. Las luces son tenues, el espacio es acogedor sin ser incómodo y la música siempre está en su punto. En cuanto a drinks, si se te antoja algo fresco, te recomendamos su Dogmático, que lleva jícama, jarabe de lima, ron agrícola, vodka, y viene acompañado de chips de jamaica con sal y chiles.


Judas es ese lugar en la Roma que te urge redescubrir y tener en tu lista para cuando alguien pregunte, “¿A dónde vamos a cenar?”. Aquí te dejamos el link para que vayas haciendo tu reservación.

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