Disco de la semana: «Imploding the Mirage» de The Killers

The Killers regresó con su sexto disco de estudio, Imploding the Mirage, en el que a través de posibles megaéxitos de estadio buscan posicionar nuevos himnos en su imaginario, uno que hoy se ve lejos debido a que no hay fecha para poder volver a verlos en vivo.

La banda de Las Vegas (aunque Brandon Flowers lleva unos años viviendo en Utah) trae el imaginario del desierto y las historias de amor, tal como lo han estado haciendo por casi dos décadas, pero esta vez, lo que ya parecía trillado, se convirtió en el punto fuerte del disco. The Killers siendo The Killers, a diferencia de sus últimos dos discos, ahora resulta llamativo, novedoso y grandioso.

Wonderful Wonderful fue una reflexión sobre el amor de Flowers a su esposa, una promesa de que a pesar de todos los problemas que han vivido (sobre todo por el Trastorno por estrés postraumático intenso que vive Tana Mundkowsky), un disco trabajado a partir de baladas con los ocasionales sencillos al estilo de la banda. Ahora, con los problemas aún presentes pero una actitud mucho más positiva, este disco es una explosión de sonido.

My Own Soul’s Warning abre un disco en el que la reflexión sobre el amor eterno se yuxtapone con la potente batería de Ronnie Vannucci Jr. Incluso en lo que parece una balada como Dying Breed, la banda no deja de llevar su característico sonido más allá, Flowers habla de las parejas como él y Tina, que no necesitan más para ser felices y que en tiempos como estos son la verdadera especie que está desapareciendo. Por su parte, Vannucci y el resto de los artistas invitados al disco (se siente la ausencia de Dave Keuning, pero la participación de artistas como Lindsey Buckingham de Fleetwood Mac, Adam Granduciel de The War on Drugs y más, complementan el trabajo.

Caution es otra de las estrellas del disco y lamentablemente se siente como si la banda hubiera apresurado sus mejores canciones incluso antes del lanzamiento oficial, como esas películas que te cuentan todo en el trailer y cuando finalmente las ves, sientes que ya conoces la historia. Sin embargo, tracks como Lighting Fields y My God, suponen unas de las mejores canciones, no del disco, sino de la discografía completa de The Killers.

Dicho eso, también parece que el sentido religioso de Flowers que siempre ha afectado de una manera u otra a la banda, se siente más presente aquí. A diferencia de otros artistas que han abrazado cada vez más su religión y han hecho letras explícitas sobre Jesús (ahí está el controversial Jesus is King de Kanye West), Flowers recurre a las metáforas donde es fácil captar las referencias a su sentido religioso, pero cuyo mensaje último es el amor.

En una época marcada por la incertidumbre, The Killers no traen nada nuevo, lo que escuchamos es más de lo que nos tienen acostumbrados, pero gracias a que esta vez se atrevieron a ir a lo grande, cumplen ese propósito de tener algo nuevo que suene familiar, un camino nuevo que sabemos que no es peligroso y en medio de una pandemia tal vez es exactamente lo que necesitamos.