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Joyas de pascua: Lo fascinantes huevos Fabergé

Joyas de pascua: Lo fascinantes huevos Fabergé

Son el objeto del deseo de muchos coleccionistas, una pieza de joyería con una peculiar forma de huevo, y probablemente solo existan 69 en todo el mundo. Y es que el misterio real de estas piezas es porque solamente se han encontrado 43 numerados, es de esos raros casos como con los violines de Stradivarius.

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Muchos conocieron esta joya en la película “Ocean’s Twelve” (2004) cuando querían robar la pieza proveniente de Italia o en los indicios de la película de Disney, Anastasia con esa pequeña caja de música. Detrás de cada codiciada pieza hay historias verdaderas, aunque en algunos casos no se sabe si son solo leyendas urbanas.

Su comienzo, y la manera en la que se desenvuelve la historia fue la con el Czar Alexander III. En el año 1885, justo para el vigésimo aniversario del Czar con su esposa Czarina Maria Fedorovna, él decidió mandar a elaborar un regalo excepcional.

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Por aquellos días se celebraba pascua, una celebración ortodoxa con mayor tradición en Rusia. En donde luego de los servicios religiosos, las familia devotas se reunían a intercambiar huevos decorados, cuyo significado era la vida renovada y esperanza. Fue entonces que Alexander ordenó a un joven joyero llamado Peter Carl Fabergé una pieza.

El día de pascua llegó y con éste un paquete al Palacio. Dentro de una yema oro había una gallina que escondía un diamante de la corona real, un diminuto rubí que ahora no se sabe dónde quedó o quién lo tiene en su poder. Es por eso que los huevos Fabergé son piezas exquisitas, pero con una sorpresa dentro.

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Fabergé tuvo oportunidad de exponer sus creaciones en la exposición universal de París en 1900 en donde al ver tal opulencia, excentricidad y arte en una joya se vio inundado de pedidos por parte de varones, reyes, reinas y la aristocracia. Así fue como pasó de tener un pequeño taller, a convertirse en el distinguido “House of Fabergé”.

A lo largo de su vida este joyero produjo piezas para la familia Romanov, aun cuando Alexander III muriera. Su hijo Nicholas II continuó los pedidos y fue así como dejó su legado bien marcado en la historia. Se cree que estas piezas pueden admirarse como una obra maestra que plasma una monarquía decadente. Ya que algunos tenían detalles y decoraciones que muestran a la dinastía e incluso los indicios de su decadencia con la guerra bolchevique.

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Cierto o no, cada huevo es mucho más que materiales exóticos, piedras preciosas y lujo con signos de exclamación. Y para los coleccionistas han incrementado su valor a través del tiempo. En 2002 en una subasta, el llamado ‘Winter Egg’ creado en 1913 –y el único vendido en la historia– alcanzó el valor de 9.6 millones de dólares. Por lo que poseer uno es un verdadero reto, porque seguramente muchos no alcanzarán en vida aunque tengan el dinero suficiente para comprarlo.