Hotel Parián: el mejor punto de partida para descubrir la Roma

Hospedarnos en Hotel Parián fue una de esas decisiones que terminan definiendo todo un viaje. Este año, el emblemático Pasaje Parián celebra 100 años de historia, y recorrerlo es entender por qué se ha convertido en uno de los espacios más especiales de la Roma Norte. Además, el hotel forma parte de la selección de la Guía Michelin, un reconocimiento que refleja el nivel de la experiencia que ofrece.

Además de ser un hotel también es una forma de vivir la zona. El edificio conserva el carácter histórico del pasaje mientras incorpora un diseño contemporáneo, con habitaciones minimalistas y muy bien pensadas, acabados en madera, detalles en tonos verdes y una estética elegante pero cálida. A pesar de estar en una de las zonas con más movimiento de la ciudad, las habitaciones son silenciosas y cómodas, convirtiéndose en un verdadero refugio después de un día recorriendo la Roma.

Lo más especial del Hotel Parián

La ubicación es simplemente perfecta. Sales de tu habitación y ya estás rodeado de algunos de los restaurantes, cafeterías y tiendas más interesantes de la ciudad, sin necesidad de tomar un coche. Todo sucede dentro y alrededor del Parián, haciendo que la experiencia se sienta completamente integrada con el lugar.

Otro detalle que nos encantó es que realmente son pet friendly. Nuestra mascota fue recibida con su propia cama y varios regalitos, algo que demuestra el cuidado que ponen en cada huésped y que hizo que todos disfrutáramos aún más la estancia.

Y si algo recomendaríamos es vivir la experiencia Parián completa. Nosotros no nos cansaríamos de hacerlo.

Una de las grandes ventajas de hospedarte ahí es que el hotel puede ayudarte a conseguir una reserva en Tacos del Valle, evitando las filas de horas que suelen formarse. Después de probarlos entendimos perfectamente por qué tienen tanta demanda. Todo vale la pena, así que nuestra recomendación es pedir varios platillos para compartir, pero si tuviéramos que elegir, nuestros favoritos serían, sin duda, la orden mixta y una margarita frozen… combinación que volveríamos a pedir siempre.

Otra parada obligatoria fue Deigo Sushi, uno de esos lugares que sorprenden desde el primer bocado. La calidad del producto es evidente y el menú está pensado para explorar diferentes sabores, por lo que la mejor forma de disfrutarlo es pedir varios platos al centro de la mesa y compartir. Acompañarlo con una copa de sake hace que la experiencia sea todavía mejor. Honestamente, nos costó elegir un favorito porque todo lo que probamos estaba increíble.

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Para cerrar el día terminamos en Café de Nadie, un espacio que combina excelente coctelería con una atmósfera difícil de encontrar en otro lugar. Los drinks son deliciosos, la música está cuidadosamente seleccionada y el ambiente logra sentirse relajado y vibrante al mismo tiempo. Es de esos lugares donde llegas pensando en tomar una copa y terminas quedándote toda la noche.

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En general, el Parián nos pareció uno de los proyectos más interesantes de la Ciudad de México. Un espacio con una arquitectura hermosa que reúne gastronomía, diseño, tiendas y experiencias en pleno corazón de la Roma Norte. Más que hospedarnos ahí, sentimos que vivimos el Parián, y definitivamente es una experiencia que recomendaríamos una y otra vez.