Cuando en 2013 el crítico Jon Negroni publicó su ya famosa “Teoría Pixar”, muchos la leyeron como un ejercicio de mucha imaginación. Pero más de una década después, y con cada nueva película del estudio, la teoría se hace más sólida. El estreno de Hoppers, la película más reciente de Pixar (en la que una joven transfiere su conciencia a un castor robótico para infiltrarse en el mundo animal) es la pieza que muchos esperaban para cerrar uno de los huecos más grandes del rompecabezas. Pero para entender por qué, hay que empezar desde el principio.

La gran idea: un universo, miles de años, tres facciones
La teoría propone que todas las películas de Pixar ocurren en el mismo universo, pero en diferentes momentos de una línea temporal que va desde la prehistoria hasta un futuro muy lejano. En el centro de todo está una lucha por el dominio del planeta entre tres facciones: los humanos, los animales y las máquinas. Cada película, vista desde esta perspectiva, es un capítulo de esa disputa.
Todo empieza antes de la historia: Un Gran Dinosaurio
Cronológicamente, la línea temporal arranca aquí. En este universo, el asteroide nunca impactó la Tierra, los dinosaurios no se extinguieron y desarrollaron inteligencia, lenguaje y agricultura, mientras los humanos quedaron en una etapa primitiva. Este detalle no es menor: explica por qué, a lo largo del universo Pixar, los animales tienen una predisposición natural hacia la conciencia y la inteligencia, como veremos en Ratatouille, Buscando a Nemo o Bichos.

La magia entra al juego: Valiente
En la Escocia medieval, Mérida descubre unos fuegos fatuos y a una bruja capaz de tallar puertas que funcionan como portales. Esta magia es el motor que permite que los objetos y los animales comiencen a comportarse como humanos. Aquí la teoría tiene uno de sus giros más creativos: muchos creen que esa bruja es en realidad Boo, la niña de Monsters Inc., quien, ya adulta, aprendió a viajar en el tiempo usando esas mismas puertas para buscar a su “Gatito”: Sulley.

Los animales despiertan, los objetos cobran vida
A medida que esa energía mágica y la evolución avanzan, los animales desarrollan inteligencia (Buscando a Nemo, Ratatouille) y los objetos empiezan a cobrar vida gracias a la energía emitida por las emociones humanas (Toy Story). No es magia en el sentido literal, sino la consecuencia acumulada de siglos de convivencia entre esa energía primigenia y la materia.

El pico humano y el origen del colapso: Los Increíbles, Elio y Hoppers
En algún punto del siglo XX y XXI, los humanos alcanzan su mayor desarrollo tecnológico. En Los Increíbles, el villano Síndrome crea el Omnidroide, una inteligencia artificial capaz de aprender y rebelarse: es el primer indicio de que la tecnología empezará a escapar del control humano. Paralelamente, Elio confirma que en este universo existe vida alienígena avanzada (la Comunidad de los Universos) que ha estado observando la Tierra. Esto podría explicar el origen de la tecnología de Buy n Large (BnL), la megacorporación que aparece en casi todas las películas y que eventualmente construirá naves tan masivas como el Axiom de WALL-E.
Y aquí entra Hoppers. Su premisa establece el precedente tecnológico de los humanos intentando habitar cuerpos no humanos. Es la fusión entre tecnología y naturaleza que, siglos después, dará forma a los Monstruos de Monsters Inc.

El colapso y la era de las máquinas: WALL-E y Cars
BnL termina por contaminar la Tierra hasta hacerla inhabitable. Los humanos abandonan el planeta y lo dejan en manos de las máquinas. En Cars, esas máquinas han imitado por completo la cultura humana: tienen ciudades, carreras, emociones. Son los nuevos habitantes. Siglos después, en WALL-E, la Tierra es un basurero y el pequeño robot es el último rastro de “personalidad” en un mundo mecanizado. Gracias a una planta, símbolo de que la vida se resiste a desaparecer, los humanos finalmente regresan.

El futuro lejano: Monsters Inc.
Tras el regreso de los humanos, la vida en la Tierra evoluciona radicalmente. Los animales, mutados por siglos de radiación o por esa energía mágica que arrancó en Valiente, se convierten en los Monstruos. Pero los humanos, para entonces, ya se han extinguido. Por eso los Monstruos necesitan viajar al pasado, usando las mismas puertas mágicas de Valiente, para cosechar la energía de los niños. Y así, el círculo se cierra.

Lo más fascinante de la Teoría Pixar no es que sea verdad o mentira, es que funciona. Que un universo construido película a película, durante más de tres décadas, tenga esta coherencia interna dice algo muy poderoso sobre el tipo de historias que Pixar quiere contar.

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