Hablamos con las creadoras de Plonk, un spot en la guía Michelin CDMX

Plonk no nació para parecerse a nadie. Nació del riesgo, de la complicidad entre dos mujeres que se escuchan, se retan y se empujan. Por eso, cada visita se siente como un abrazo de vino y cocina, servido en un pequeño rincón frente al Parque México.

Flor Camorlinga (chef) y Romina Argüelles (sommelier) nos platican sobre su proyecto reconocido como Bib Gourmand de la Guía MICHELIN 2025, mientras nos revelan sus picks y lugares favoritos en CDMX.

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Un diálogo entre copa y plato

Recuerdo cuando Plonk empezó a escucharse en todas partes con su famoso udon picante de camarón, cacahuate, gochujang y queso cheddar. El platillo que todos querían probar… y el que me dejó obsesionada. Pero volver un año después me reveló algo más: aquí no se busca un hit. Plonk es una conversación viva entre Flor Camorlinga y Romina Argüelles, un juego de ping pong entre ingredientes, botellas y emociones.

¿Qué somos, vino o comida? Somos los dos”, dice Romina, recién reconocida con el Premio Michelin al Sommelier 2025. Y es cierto: Flor crea un menú que cambia según la temporada, la intuición y lo que conversan. A veces un vino inspira un platillo; otras, un ingrediente dicta la copa.

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Podrías encontrarte con una botella de la que nunca has escuchado —como Figura 5 de Kelly Torres— acompañando unos esquites con hongos de lluvia, salsa macha, hormiga chicatana y epazote.

O podrías jurar que la temporada de mejillones existe únicamente para disfrutarlos con un vino georgiano dorado que huele a miel y frutas maduras. Si no encuentras el mismo Rkatsiteli cuando vayas… ahí está parte de la magia.

En Plonk no hay playlists repetidas ni fórmulas probadas. Hoy puede tocar un vino rarísimo de solo dos barricas en el mundo y mañana una tostada con pesca del día, miso, chile güero, pepino persa, macadamia y un chorrito de Valentina casera que reivindica el picante. La única regla: que no hay reglas.

Un Bib Gourmand y un equipo que vibra

Romina apuesta por vinos de mínima intervención y cosechas únicas. Flor, por defender el picante con humor y creatividad. Juntas construyen una experiencia que llevó a Plonk a recibir el Bib Gourmand de la Guía MICHELIN 2025.

“Venimos por cobre y salimos con oro”, dice Flor. Y tras la euforia llegó el reto: mantenerse, crecer y seguir apostando por este binomio que hoy tiene eco internacional.

Plonk pudo ser un bar de vinos con quesos y aceitunas. Pero no: Flor y Romina empujaron más lejos. Hoy un equipo de 13 personas sostiene la experiencia, priorizando algo que la industria pocas veces tuvo: un ambiente sano.

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“Si el ambiente interno es pesado, el cliente lo siente”, dice Flor. Romina agrega: “Hacemos ejercicios, pláticas… hasta un poco de recursos humanos. Eso también es Plonk”. En un sector donde históricamente era impensable, este proyecto liderado por dos mujeres marca una diferencia real.

Entre ellas hay un espejo de admiración. Flor reconoce la sensibilidad y constancia de Romina; Romina celebra la capacidad de Flor para crear sabores y leer a la gente.

El futuro no las asusta. Sueñan con una cocina más grande y una cava que respire. Mientras llega ese día, lo que sucede en Plonk tiene un encanto irrepetible: tres mesas, una barra que obliga a mirar la cocina de frente, un equipo ligero y una panna cotta sublime con helado de maracuyá y miel de ciruela y té verde que te deja queriendo volver.

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Los favoritos de Romina y Flor, las fundadoras de Plonk

Vino favorito para una noche con amigas
Flor: Crémant o Pet Nat para celebrar y soltar la presión.
Romina: Burbujas, pero en versión Riesling espumoso.

Comfort food favorita
Flor: Algo picante y frito después del turno, como Voraz.
Romina: La tostada de atún de Álvaro, en Arco.

Música para cocinar
Flor: Reguetón viejito y fuerte.
Romina: Música ochentera.

Platillo de la infancia
Romina: Sushi en Taro con su abuelo, cada domingo.
Flor: Mariscos. Su refugio: Mi Compa Chava.

Ingredientes infaltables
Flor: Picante y acidez.
Romina: Acidez y un toque de furikake.

Mercado favorito
Flor: Medellín, y a veces CEDA o Zumpango.
Romina: La Lagunilla, por las botellas viejas.

Postre irresistible
Flor: La nieve de churro de Mi Compa Chava.
Romina: El pan de elote con helado y lechera de Abrasamar.