Ubicado a pocas horas de Medellín, Guatapé es un pueblo antioqueño que combina color, historia y actividades al aire libre. Este año se consolida como una parada imprescindible para quienes buscan experiencias visuales, culturales y de aventura en un mismo lugar. Aquí te contamos por qué deberías agregarlo a tu lista de destinos por conocer en América del Sur este 2026.
Historia de Guatapé
Colombia es una nación con un sinfín de encantos: desde playas espectaculares como Tayrona, San Andrés y Chocó hasta ciudades coloniales como Cartagena, culturales como Bogotá e innovadoras como Medellín. Es precisamente a 80 kilómetros de la capital del departamento de Antioquia que el país de la salsa y el café guarda uno de sus tesoros: Guatapé.

Aunque este municipio ha experimentado diversos cambios con el paso del tiempo, 1970 marcó un antes y un después en su historia. Ese año dejó de ser un pueblo principalmente ganadero, agrícola y minero para convertirse en la sede de un complejo hidroeléctrico de las Empresas Públicas de Medellín, lo que implicó la inundación de 6,240 hectáreas de su territorio. Con la creación del embalse, uno de los sistemas lénticos más grandes de Colombia, Guatapé no sólo transformó su paisaje, sino que también reorientó su economía hacia el turismo.
Hoy día, este pequeño poblado cuenta con diversas opciones de alojamiento, restaurantes, motochivas (tuk tuks) para moverte entre sus calles, lanchas y planchones (barcos para grupos) para recorrer el embalse y empresas de ecoturismo que ofrecen desde tours en cuatrimotos y bicis de montaña hasta paseos en helicóptero y parapente.
Los imperdibles de Guatapé
Los zócalos
Las casas, además de ser multicolor y tener balcones de madera, están decoradas con zócalos —molduras decorativas—, pinturas en alto relieve y dibujos que no sólo ofrecen un espectáculo visual en las calles empedradas de este pueblo sino que hacen referencia a las costumbres locales, la flora y la fauna, los símbolos patrios y los oficios del pueblo. Los zócalos de la calle del Recuerdo narran la historia de la colonización de este departamento colombiano y recuerdan a las casas que se perdieron tras la inundación.

El malecón
Lanchas, planchones y motos de agua, entre otros transportes acuáticos, te esperan en este paseo de 900 metros que rodea el cuerpo de agua. Ya sea que quieras disfrutar del embalse de una manera más contemplativa o busques un poco de adrenalina, las opciones sobran. También puedes simplemente caminar por aquí y ser testigo de cómo se desenvuelve la vida entre los lugareños.
El Peñón
Este inmenso monolito de 220 metros de altura y 70 millones de años tiene 745 escalones que desafían a cualquiera pero que, sin duda, completarlos te dará una de las mejores vistas del pueblo. Si lo prefieres, pero sobre todo, si no le temes a las alturas y eres amante de la adrenalina, también puedes llegar a la cima escalando. En lo alto encontrarás desde artesanías hasta dulces típicos de la región, perfectos para recargar la energía y comenzar el descenso.

La Catedral de Nuestra Señora del Carmen
De estilo grecorromano, este templo se encuentra frente a la plaza central del pueblo. Llama la atención por su color blanco con detalles en rojo, sus zócalos —con una flor de lis y los cuatro evangelistas animales o Tetramorfoeón: buey (toro), águila y un ángel— y por su interior con un retablo de madera y piezas de estilo bizantino. Seas o no fanático del turismo religioso, es un buen spot para terminar tu recorrido.

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