Este 5 de diciembre nos despedimos de Frank Gehry, uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX y XXI. Durante más de medio siglo, Gehry revolucionó la arquitectura con un estilo audaz, escultórico y rompiendo convenciones: convirtió edificios en obras de arte habitables y redefinió cómo concebimos la forma, el espacio y la ciudad.
¿Quién era Frank Gehry?
Frank Owen Gehry, nacido como Ephraim Owen Goldberg en Toronto en 1929, emigró con su familia a Los Ángeles en 1947, donde más tarde estudió arquitectura en la University of Southern California y urbanismo en la Harvard Graduate School of Design. Años más tarde, en 1962, fundó su propio estudio, el que se convirtió en Gehry Partners, LLP.
Gehry es considerado pionero del llamado estilo “deconstructivista”: rompió con la arquitectura ortodoxa, apostando por materiales como metal, titanio o vidrio, y formas asimétricas, onduladas, escultóricas, muchas veces impredecibles a primera vista. Obtuvo los más altos reconocimientos del medio, incluyendo el Pritzker Architecture Prize en 1989.
Cinco obras emblemáticas de Gehry
Guggenheim Museum Bilbao (1997), Bilbao
Este museo en Bilbao es quizá su obra más famosa. Con su exterior retorcido, cubierto en paneles de titanio que captan la luz como escamas metálicas, transformó por completo el alma de la ciudad portuaria. El espacio interior gira alrededor de un atrio gigante, bautizado por Gehry como “La Flor”, y su construcción marcó lo que hoy se conoce como el “efecto Bilbao”: la capacidad de la arquitectura para regenerar ciudades y atraer turismo cultural.

Walt Disney Concert Hall (2003), Los Ángeles
Ubicado en el centro de Los Ángeles, este centro de conciertos mezcla funcionalidad y estética: su exterior de acero inoxidable ondulado es una firma visual inmediata, mientras que su interior está diseñado pensando en acústica y experiencia. Este edificio consolidó a Gehry como figura central no solo del arte arquitectónico, sino del paisaje urbano contemporáneo.

Vitra Design Museum (1989), Weil am Rhein, Alemania
Diseñado para un museo privado de diseño, este edificio mezcla formas poco ortodoxas y una sensibilidad artística que lo convierte en una obra de arte en sí mismo. Fue uno de los primeros encargos europeos importantes de Gehry, y ayudó a expandir su estilo más allá del contexto norteamericano.

Dancing House (1996), Praga
También conocido como “Fred y Ginger”, este edificio co-diseñado por Gehry añadió un toque casi surrealista al skyline de Praga. Sus formas curvas y dinámicas contrastan deliberadamente con la arquitectura histórica circundante, mostrando su capacidad para reinventar espacios urbanos con humor y audacia.

IAC Building (2007), Nueva York
Este edificio, primera obra terminada por Gehry en Manhattan, es un buen ejemplo de su habilidad para adaptar su estilo a distintos contextos. Con formas fluidas y superficies de vidrio, da la impresión de ondas o reflejos, interactuando con el entorno junto al río. Un claro ejemplo de su visión escultórica llevada al urbanismo contemporáneo.


Debe estar conectado para enviar un comentario.