Disco de la semana: Medicine at Midnight de Foo Fighters

Foo Fighters no es difícil de describir, son la caracterización purista del rock. Una formación clásica de guitarras, bajo, batería y piano que llena estadios, nos hace agitar la cabeza y gritar con todas nuestras fuerzas. Pero así como muchas otras bandas del género, sus integrantes ya pasan los 50 años y las cosas tienen que cambiar.

Medicine at Midnight es el décimo disco de estudio de la que puede considerarse la banda de rock más exitosa del siglo XXI. Tal vez las hay más talentosas o arriesgadas, pero Foo Fighters es la comfort food con la que escapamos cuando queremos sentirnos bien.

Este disco busca adentrarse en la experimentación del sonido pop, algo que los grandes como David Bowie o Prince ya habían hecho muchos años atrás, pero hay algo que simplemente no termina por encajar, como si Foo Fighters tuviera miedo de saltar por completo a la piscina del pop, un género dominado por mujeres a las que ellos les doblan la edad.

Making a Fire y Cloudspotter son prueba de ello. Se siente el esfuerzo de una banda que intenta bajarle al ruido y subir la armonía, pero a diferencia de cantantes como Miley Cyrus y Dua Lipa que toman del rock sin problema, aquí parece que ellos dejan parte de ellos para hacer estas nuevas canciones.

Otras canciones parecen querer mantener la esencia de lo que es la banda, Shame Shame es un ejemplo, pues incluso cuenta con un video basado en un sueño que Dave Grohl ha tenido desde que era adolescente, prueba de que las raíces de la banda siguen influyendo en sus últimas canciones.

Nada de esto implica que Medicine at Midnight sea un mal disco. Las bandas que no experimentan y siguen en el mismo camino están condenadas a fracasar, y desde 1994 Foo Fighters se ha rehusado a eso, claro, mientras más alto están, más dura es la caída y ellos han tenido algunas. Este disco no representa lo mejor ni lo peor de su carrera.

Con nueve canciones y alcanzando apenas los 36 minutos, es por mucho el disco más corto de la banda. Tal vez es un respiro de lo que han estado trabajando en la última década, tal vez es la introducción a un nuevo tipo de música a la que se acercan tras sentir el cambio generacional. Sea lo que sea, este disco se suma a la colección de la música de Foo Fighters que siempre podremos escuchar para cerrar los ojos y alejarnos de todo aunque sea por un momento.